“Gracias a Dios estoy vivo y mi amigo está muerto”, dijo el comisario Julio Cabañas que, de acuerdo a videos de cámara de seguridad, habría ultimado a su camarada Arístides Peralta, durante un confuso asalto en Fernando de la Mora, Zona Norte.

“Estoy seguro de que las pruebas científicas van a demostrar que el disparo realizado fue al cordón de la vereda”, expuso como defensa. “Yo sabía que el disparo que se me escapó no lo mató”, apuntó. La viuda del ultimado dijo que el cuerpo de su marido, aún herido, lo trataron como una “bolsa de papas”. Cabañas se defendió diciendo que estaba en estado de shock, y que no se percató de ello.

Dijo que realizaban tareas de inteligencia sobre el asalto cuando tuvieron que apoyar al GEO para detener a los 5 criminales cuando se dio el episodio en el que disparó hacia su colega Peralta. “Me comunicaron el proceso”, remarcó para rechazar que el grupo que lideraba fue conformado sin anuencia de sus superiores.

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Luego al abordar la pregunta de si hacia dónde dirigió inicialmente sus disparos (un análisis del video da a entender que no fueron hacia dónde estaban los delincuentes) el comisario sospechoso de matar intencionalmente a Peralta expresó que fue “sobre el auto blanco”, en que se transportaban los criminales. Las pruebas periciales señalan que los cuatro disparos que dijo haber lanzado, no impactaron en el vehículo.

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