Lorena y Óscar, que compurgan sus condenas en el Hogar Nueva Oportunidad y la Penitenciaría Nacional respectivamente, concluyeron recientemente el ciclo del bachillerato con certificados de Honor al Mérito, la mejor nota otorgada por el Ministerio de Educación y Ciencias (MEC), y tienen deseos de continuar sus estudios con carreras universitarias.

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Ambos egresados junto con otros 74 estudiantes privados de libertad recibieron sus títulos de bachilleres en educación media para personas jóvenes y adultas, en emotivas ceremonias por la culminación del año. Todas estas personas son beneficiarias de un programa de educación en contexto de encierro que el Ministerio de Justicia coordina con el MEC de manera permanente.

Me exigí ser la mejor

Lorena (27), del citado hogar que cuenta con régimen de semilibertad, sobresalió con término medio 5, el máximo en exigencia académica.

“Es la primera vez que recibo este premio por el primer puesto. Yo fui la rebelde entre mis tres hermanos, la de las bajas notas en la libreta perdiendo el tiempo con mala junta y consumiendo drogas”, recuerda.

“Estoy tras una beca, quiero seguir Psicopedagogía, intervenir en la educación de los niños”, comentó Lorena, quien siente el llamado de esa vocación. “Estudié intramuros maquillaje profesional, elaboración de productos de limpieza y bocaditos, que me da para cubrir los gastos”, afirmó.

Recuperó el orgullo de sus padres

La mujer, a quien le resta 1 año de los 5 impuestos de condena, se propuso un cambio radical y lo logró. “Me exigí ser la mejor, mostrar a la sociedad que toda persona puede dar un giro total a su vida y convertirse en un ser de bien y útil a la sociedad”, sostuvo.

Además comentó que recuperó el orgullo de sus padres e intenta animar a otras mujeres privadas de libertad compartiendo su experiencia.

Óscar fue uno de los 74 bachilleres que culminaron sus estudios secundarios intramuros. Foto: Gentileza.

Un lugar donde la sociedad no espera mucho de uno

Óscar (39), un estudiante ejemplar privado de libertad en el pabellón Remar de Tacumbú, tuvo la oportunidad de hacer lo que no pudo afuera y en el interior de la penitenciaría completó el segundo, tercero y cuarto nivel con término medio 4,5 entre los graduados. El mismo lleva 2 años y 3 meses recluido, cumpliendo una sentencia de 3 años.

Reconoce que tenía muchas expectativas en lograr buenas calificaciones y explicó que su gran motivación para volcarse a los libros es su familia. “Tomé la decisión de rehacer mi vida y esforzarme al máximo. Le dedico este título a mi madre, mis abuelos y a mi novia. Es un logro muy grande en este momento complicado en que cometí errores”, dijo.

Es un ejemplo para muchos

Muchos de sus compañeros lo ven como un ejemplo, porque le dedicó largas horas al estudio, no incurrió en ausencias y en las noches aprovechaba para hacer tareas. Sus maestros y facilitadores coinciden con el mejor concepto y él, por su parte, tiene palabras de agradecimiento.

“Las autoridades tienen mucho que ver por creer en nosotros. Venir a terminar mis estudios en estas circunstancias donde muchas veces la sociedad no espera mucho de uno es grandioso”, indicó Óscar, quien luego habló de sus objetivos y el futuro.

“Ahora mi mayor aspiración es acceder a la universidad y convertirme en un profesional en Administración de Empresas. Quiero seguir superándome”, dijo Óscar.

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