El ministro de la Secretaría de Emergencia Nacional (SEN), Joaquín Roa, estimó que la situación a de las inundaciones a nivel país podría prolongarse por al menos 90 días más. Señaló que se aguarda el descenso de las aguas del Río Paraguay en la zona Norte y una mayor previsibilidad en los pronósticos de lluvias, para saber con exactitud cuándo terminará la crisis social-ambiental.

En entrevista con el programa A Punto del canal GEN, Roa señaló que prefiere no arriesgarse a dar un plazo fijo de conclusión de las inundaciones por crecidas del río Paraguay, pero estimó la situación no se normalizará en menos de 90 días.

No solo se aguarda que las aguas del Río Paraguay que se ubican al Norte bajen hacia la capital, sino también que el sol pueda secar las tierras y que la SEN pueda acceder a los terrenos a reacondicionarlos para el retorno de los damnificados. Además, se necesita de una mayor previsión de la cantidad de agua de lluvia que caerá en las próximas semanas.

Más de 20 damnificados

Destacó que hasta la fecha se registran más de 20.600 personas afectadas por inundaciones, tanto de comunidades latinas como indígenas, de zonas de Boquerón, Presidente Hayes, Concepción, Central y Asunción.

Solo en Asunción se detectan 3.900 damnificados, que en su mayoría se ubican en lo más de 100 albergues que corresponden a la comuna capitalina y al Gobierno. Varias familias aún se resisten a salir de sus viviendas que están al aborde del colapso por el gran nivel del agua, según indicó Roa.

Todos los años lo mismo

Roa reconoció que el Paraguay debe empezar a encarar la problemática desde otra arista, ya que todos los años se repite la misma película: las zonas bajas se inundan y las familias pierden sus precarias viviendas y pertenencias, se ubican en albergues hasta esperar el descenso de las aguas, para finalmente retornar al mismo lugar inundable.

El titular de la SEN dijo que como institución mucho no pueden actuar en el cambio del modelo que el Paraguay debe sostener para solucionar el problema, pero afirmó que pueden enriquecer al debate con estadísticas, números y experiencias.

“Estamos en condiciones de proveer información. Inclusive en políticas públicas, pero no tenemos injerencia directa en la solución. Hay otros niveles de gobierno que deben tomar como algo que no tiene que volver a ocurrir”, culminó.

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