El embajador paraguayo ante la Santa Sede, Esteban Kriskovich, invitó a la población – creyentes y no creyentes, animó – a visitar el convento de las Carmelitas Descalzas para ver el cerebro incorrupto de María Felicia de Jesús Sacramentado, Chiquitunga, la primera mujer paraguaya en llegar a los altares de la Iglesia Católica.

La señalada reliquia puede observarse en la sede de la mencionada congregación religiosa, en Nuestra Señora Del Carmen 1141 casi San Rafael, barrio Carmelitas, Asunción.

El diplomático compatriota, en entrevista con Radio Nacional del Paraguay, remarcó que la propia Sagrada Congregación para la Causa de los Santos calificó como “sobrenatural” dicho fenómeno.

La reliquia altamente apreciada por los devotos de Chiquitunga llegó recientemente al país procedente de Ciudad del Vaticano. La trajeron el sacerdote Romano Gambalunga, miembro de las causas Carmelitas y de Chiquitunga, y Kriskovich mimos.

Se destacó que el cerebro incorrupto de la religiosa se encuentra en un moderno reliquiario reforzado para brindar mayor seguridad y que no le afecte la humedad, el sol.

“Ha sido certificado que ese cerebro, sin ninguna técnica especial, se ha mantenido incorrupto en el tiempo. Según la medicina, el cerebro y los intestinos son materia blanda y son partes principales que más rápido se consumen en los restos mortales”, comentó Kriskovich.

“Es un hecho sobrenatural y llama la atención de los expertos de la Causas de los Santos. Se conoce solo un caso análogo de unos profesores mártires en la Guerra Civil Española. En Argentina hay otro caso parecido, el del cura conocido como (San José Gabriel del Rosario) Brochero, pero está parcialmente incorrupto, no como el caso de Chiquitunga”, añadió.

Con estos elementos, el cerebro incorrupto de Chiquitunga se considera un hecho sobrenatural y hasta un milagro, dado que la ciencia no tiene explicación para ello.

“Es bueno conocerlo aunque uno no crea en esto, para conocer lo que ha sido esta mujer. Ella fue una persona extraordinaria no solo para los paraguayos, sino para muchas otras personas. Si uno conoce su vida se quedará enamorado de la vida de ella”, sostuvo.

No dejó de recordar que el Papa Francisco manifestó que Chiquitunga era la “Santa de las Calles”, atendiendo a que ella siempre estaba dispuesta para asistir a los necesitados.

Chiquitunga tenía varias facetas. Era profesora e integrante de la Acción Católica. Los tres últimos años de su vida se convirtió en monja contemplativa del Carmelo, “una santa para todos los momentos de la vida”.