Olimpista hasta el colmo. Era fácil saber cómo iba El Decano en el torneo por el ánimo con el que llegaba al diario. El amor que sentía por la camiseta de su club lo filtraba hacia todo.

Su humor particular lo llevaba a decir que estudió "de todo un poco y mucho a la vez en Universidad de la Calle". Se formó en el Instituto Superior de Periodismo, en Buenos Aires; y fue alumno del Colegio Nacional de la Capital.

Entre 1973 y 1995 vivió en la capital de Argentina, donde trabajó primero en una fábrica y luego en una imprenta. Allí se hizo fanático de Huracán y de la pizza de un conocido local sobre la calle Corrientes.

Hombre de trayectoria en los medios escritos pasó por las redacciones de Hoy (donde fue fotógrafo), El Día (como Editor), Noticias y Crónica. En La Nación -donde llegó el 6 de mayo de 2000- estuvo en las secciones de Judiciales, País y Política.

De opiniones firmes, Antonio no temía sentar postura. Su columna -publicada asiduamente- abarcaba una enorme variedad de temas.

"Enviar al cuartel a un joven para "enderezarlo" es un error que cometen solo quienes no se preocupan por los jóvenes y su educación", escribió en su artículo No volver a errores anteriores en contra del intento de la reinstalación del Servicio Militar Obligatorio.

Los "Justicieros de frontera" y la inseguridad le alarmaban. Por eso se ocupó de la problemática. "Es fundamental tener más efectivos en las calles, antes que la propia ciudadanía llegue a armarse para defender tanto sus vida como sus bienes", remarcó en Un juego peligroso.

El papel social de la Iglesia y las constantes denuncias contra sacerdotes por abuso sexual también tuvieron su atención. "Son los mismos obispos, sacerdotes y religiosos/as quienes están haciendo perder ese valor que en una época tenía la palabra de los representantes de la Iglesia", declaró en El "pa'íma he'i" ya no va .

La necesidad de ser parte de la construcción de conciencia y la urgencia de soluciones le llevaron a apuntar sobre la responsabilidades de la vida ciudadana. "Desde los municipios se deben priorizar las obras que realmente sirvan para el bienestar de sus habitantes, y los ciudadanos tomar la conciencia de que cuidar el medio ambiente en una responsabilidad que le toca en gran medida", recordó en Hay que hacer las cosas ya.

Antonio López trabajó en La Nación, sí; pero sobre todo aportó desde la profesión y edificó desde lo humano.

Quienes tuvimos la oportunidad de conocerlo, trabajar con él y aprender de él, lo recordaremos siempre con cariño y respeto.

Sus restos son velados en Boquerón 2950 casi Magallanes, zona sur de Fernando de la Mora (a una cuadra de la subestación de la ANDE). El sepelio será el domingo a las 15:00 horas en el Cementerio de la Recoleta. ¡Paz en tu eterna morada!

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