Diez meses después de dar a luz, la antigua número 1 del mundo, Serena Williams, se clasificó este jueves para su décima final de Wimbledon al pasar por encima de la alemana Julia Görges (13ª) en dos sets (6-2 y 6-4), y jugará por el título contra otra germana, Angelique Kerber (10ª).

La estadounidense de 36 años buscará mañana su octavo título en Londres, que sería el 24º Grand Slam de su carrera, lo que le permitiría igualar el récord absoluto de la austra­liana Margaret Court.

Serena y Kerber se encon­traron por última vez preci­samente en la final de Wim­bledon de hace dos años, con triunfo para la primera por 7-5 y 6-3. Pero ese año la ale­mana le arrebató la primera plaza mundial al ganar el US Open. Su curso mágico lo había iniciado con un triunfo en la final de Australia, tam­bién ante la pequeña de las Williams. Antes, Angelique Kerber se clasificó para su cuarta final de Grand Slam al vencer a la letona Jelena Ostapenko en dos sets (6-3 y 6-3).

En masculino, el épico Nadal y el renacido Djoko­vic se citan por un lugar en la final del próximo domingo. El antiguo número 1, en vías de recuperar su mejor nivel, intenta hoy desde las 8:00 por semifinales frenar al rey de la ATP Rafael Nadal, en plena confianza tras un partido para la historia contra Juan Martín del Potro.

Nadal, ganador en Wim­bledon en el 2008 y el 2010, no había llegado tan lejos en Londres desde que per­diera la final del 2011 ante Djokovic. Su primer objetivo antes de jugar será recupe­rarse del maratón que prota­gonizó el miércoles con Del Potro, que se fue a las 4 horas y 47 minutos.

Con cinco triunfos consecuti­vos, Djokovic ha completado su mejor serie en Grand Slam desde que perdiera la final del US Open ante Stan Wawrinka en el 2016. La otra semi estará a cargo del estadounidense John Isner (2,08 metros) y el sudafricano Kevin Ander­son (2,03). Anderson ya tiene experiencia a estas alturas. Jugó y perdió la final del US Open ante Nadal en setiembre.