Paraguay vive un esce­nario de crisis, social y sanitaria, por lo que se requieren acciones con­cretas para mantener la con­fianza económica, señala la consultora privada Mentu, en su análisis. Para hacer frente a la emergencia sanitaria y a sus efectos en la economía, la Ley 6524/20 autorizó al Estado a asumir empréstitos por US$ 1.600 millones, que hoy tie­nen un avance de 80,9%. A ese monto se habían sumado los US$ 390 millones de présta­mos de multilaterales, en trá­mite al momento de la sanción.

Con ello, la deuda pública subió a 34,2% del Producto Interno Bruto (PIB) al cie­rre del 2020. Sin embargo, la descoordinación, la ineficien­cia en las compras y la falta de estrategia de las inver­siones, más allá de generar empleos temporales, limita­ron el aporte de la utilización de los recursos a la estabilidad económica y social en el país.

Así, las mipymes, que son el 99,5% de las empresas, siguen con dificultades para salir adelante, y las familias de los pacientes con covid-19 asumen gastos del trata­miento, conduciendo al des­contento social evidenciado en las recientes convocatorias ciudadanas. “Esta situación requiere de acciones concre­tas, como la agilización de la vacunación, la mejora soste­nida de los gastos y el castigo a la corrupción, de lo contra­rio la confianza y estabilidad económica serán afectadas”, señala la consultora.

Todos los organismos locales sostienen que la vacunación debe priorisarse, así como lo sostienen desde el Banco Cen­tral, ya que eso dependerá el efecto de recuperación econó­mica en este 2021. En el esce­nario doméstico, para el 2021 las perspectivas favorables en el sector agrícola, juntamente con un mayor impulso del sec­tor externo, determinarían la velocidad del proceso de restablecimiento de la eco­nomía en el transcurso del año, especialmente a partir del segundo trimestre. Pero persiste el riesgo derivado de la evolución epidemiológica en el país, cuya mitigación dependerá del progreso del plan de vacunación contra el covid-19.

CRISIS SE AGUDIZA

Paraguay tiene todas las condiciones para dar un salto econó­mico, pero el Gobierno actual estanca el proceso, principal­mente por la alta corrupción. Este escenario de protestas, repre­siones y crisis política agudiza aún más los efectos negativos sobre la economía, coincidieron varios expertos. “Esta crisis puede impactar en las proyecciones, ya que una inestabilidad política genera mucha incertidumbre y no se sabe qué es lo que va a suceder. No es bueno, porque una gobernabilidad frágil no implementa buenas políticas de Gobierno. El impacto puede ser menos o mayor, pero de que va a impactar va a impactar”, enfa­tizó el economista y ex ministro de Hacienda, César Barreto. Agregó que el efecto se verá en la inversión, ya que para cual­quiera que va a asumir compromiso en un escenario como este, lo mejor que hará es esperar y eso se verá en las perspectivas.

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