OPINIÓN

POR MOISÉS PEDROZO, economista de MF Economía

El mercado de tarjetas se encuentra en una situación de poco crecimiento con relación a períodos anteriores. Este contexto es el resultado de la desaceleración del consumo local, lo cual genera un menor nivel de transacciones. Las restricciones legales también han constituido una barrera estructural importante para el crecimiento del sector.

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A la par, este contexto genera limitaciones para promover políticas económicas anticíclicas. Por ejemplo, en caso de no tener las barreras de las tasas de interés, las tarjetas de crédito podrían estimular el consumo mediante promociones, logrando dinamizar la actividad económica local. El crecimiento mensual promedio de la actividad económica en los últimos 6 meses (agosto/18 a enero/19) ha sido tan solo de 0,1%. Esto denota una desaceleración de la actividad económica, por lo cual el acceso al financiamiento, mediante las tarjetas de crédito, podría ser una herramienta para reactivar el consumo.

Hoy, el principal desafío que enfrenta el mercado de tarjetas es de crecer en el contexto actual. Con techos en las tasas de interés fijados bajo argumentaciones políticas, el alcance a nuevos y potenciales clientes se ve limitado. Ante este contexto, el mercado de tarjetas se enfrenta con un complejo escenario de crecimiento. Previo a la implementación de la Ley de Tarjetas, el crecimiento de plásticos otorgados por la banca privada se encontraba en el orden del 8%. En los últimos 12 meses (marzo/18 a febrero/19), se observa una tasa de crecimiento negativa de 1%. Hoy en día, la cantidad de plásticos entregados por los bancos privados es de 820 mil, mientras que en octubre del 2015 era de 959 mil.

Para ampliar la utilización de las tarjetas de débito y crédito, la ley que fija la tasa de interés debe ser replanteada. A más de 3 años de implementación de la ley, el sector aún no se ha recuperado, especialmente aquellos segmentos más bajos. Desde la puesta en vigencia de la ley hasta febrero de este año, se han perdido alrededor de 118 mil tarjetas clásicas, principalmente de las líneas de crédito más bajas.

Realizar cambios en la legislación sería una excelente oportunidad para dinamizar la actividad económica. Este replanteamiento puede obtener beneficios importantes en el corto y mediano plazo. En el corto plazo, puede reactivar la actividad local mediante el financiamiento. En el largo plazo, al modificar las tasas, las instituciones financieras tendrán mayores incentivos para incluir en el sistema a los individuos actualmente excluidos.

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