Apenas inició el estudio de la posible reforma tributaria ya empiezan a saltar disconformidades de parte de varios sectores económicos. Durante este mes, varios gremios manifestaron su preocupación acerca de las intenciones del Ministerio de Hacienda respecto a la reforma, según el documento base utilizado para el estudio del cambio tributario, socializado hace unos meses.

De acuerdo al Ministerio de Hacienda, las intenciones son contar con un proyecto de ley de reforma tributaria a inicios del 2019 e ingresar el documento al Congreso Nacional a principios del mes de marzo.

Para recabar la postura de algunos de los sectores involucrados en esta transformación tributaria planteada, el diario La Nación organizó una mesa conversatoria en la que estuvieron presentes el viceministro de Economía, Humberto Colmán (HC), en representación del Ministerio de Hacienda; Alba Talavera (AT), directiva del Colegio de Contadores del Paraguay (CCPy), y Sandra Noguera, gerente general de la Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales (Cappro).

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¿De qué trata y a qué apunta la reforma?

H.C.: La comisión está trabajando en base a una propuesta que tiene ya más o menos dos años de trabajo. Un análisis en profundidad de cada uno de los impuestos. Quiero caracterizar la reforma con 4 palabras: simplificación, equidad, modernización y formalización.

En términos generales se puede decir que esas son las cuatro grandes palabras y un resumen muy apretado de la propuesta que se está trabajando. La comisión tiene una agenda, un calendario. Hasta ahora se tuvo dos reuniones, en la primera se habló en general sobre la propuesta y también se presentó un análisis del impacto económico de la misma sobre el bienestar social. Acá concluimos que la propuesta solamente no tendrá un efecto sobre la eficiencia económica, sino también va mejorar sustancialmente la calidad de vida, reducir la pobreza y mejorar la equidad y distribución de los ingresos. En la segunda reunión se trató todo lo relacionado al Impuesto al Valor Agregado (IVA), pero esa discusión no se terminó, todavía quedan pendientes algunas cuestiones sobre este impuesto. Posteriormente se prevé tratar el Impuesto Selectivo al Consumo (ISC) y el Impuesto a la Renta Personal (IRP).

¿Cómo ven la reforma tributaria desde el sector contable?

A.T.: Antes que nada, nosotros queremos agradecer la invitación para formar parte de la comisión que hoy estudia la reforma. Es la primera vez que nos invitan a ser parte de una reforma tributaria. Estamos encarando desde un punto de vista no solamente tributario, sino desde el punto de vista social. Hay mucho respeto dentro de la comisión, tenemos muchas discrepancias, pero eso es normal en un grupo amplio.

Lo importante es que cada uno de los sectores está dando sus sugerencias. Es importante también destacar que están con nosotros dos senadores con una activa participación. Tenemos que tener en cuenta que de esta comisión saldrá una sugerencia, pero el que cortará la torta será el Poder Legislativo.

¿Cuál es la postura del sector agroindustrial respecto a la reforma?

S.N.: Nosotros somos en este momento un sector olvidado. Es una contradicción porque representamos el 63% de toda la comercialización de la soja de esta campaña. Por un lado celebramos que hayan hecho una apertura para que algunos sectores estén representados. Celebramos que la Unión de Gremios de Producción (UGP), que es la que produce, esté sentada también en la mesa de trabajo. Nosotros, la Cappro, no estamos representados de forma directa y los cambios planteados no son menores.

¿Hay preocupación desde sus sectores respecto a los posibles cambios?

A.T.: El sector contable no está de acuerdo con la generalización del IVA; si es cierto que es una tendencia mundial, nosotros, en el ámbito del respeto, también tenemos nuestras ponencias. Por ejemplo, la tasa del 5% del IVA que afecta a los medicamentos; en ese caso, lo ideal sería que se dé un precio preferencial a los productos oncológicos. Hay que recordar también que en la canasta familiar, el IVA es también solo del 5%. A nuestro gremio le preocupa bastante que el sector más carenciado será el más afectado en el caso de que se generalice el IVA.

En lo que respecta al IVA, también nos preocupa que no figuran las exoneraciones a los combustibles. Si bien es cierto que a los contribuyentes no nos afecta, también se tiene que ver el aspecto social porque los combustibles ya pagan el Impuesto Selectivo al Consumo (ISC) y, por otro lado, se pretende volver a cobrarle el IVA. En este caso, nuevamente el sector más carenciado será el más afectado. Otro punto es el IVA a las cooperativas, donde se quiere comparar a estas entidades sin fines de lucro con los bancos, que sí persiguen el lucro.

S.N.: Por lo que vimos en la propuesta de Hacienda hay muchos cambios, sobre todo en el sector productivo agroindustrial. Por ejemplo, en lo que respecta a la generalización del IVA, vemos que se quiere gravar una tasa del 10% al combustible, también un aumento de tasa en el ISC a la importación de fertilizantes y otros productos que se utilizan para la producción. Se cambia el criterio de la fuente, no se sabe si es una fuente territorial o pasamos a renta mundial, por el cual los servicios prestados en el exterior estarán gravados y los agentes retentores tendrán que absorber ese impuesto. Antes de aplicar algo así, necesitamos firmar convenios de doble tributación porque sino tendremos un grave problema con el país donde estamos prestando ese servicio.

También observamos que corremos el riesgo cuando se cambia el criterio del IRP y se pasa a ser un impuesto recaudador, y ya no formalizador, limitando la deducción a G. 30 millones anuales, nadie más estará incentivado a pedir facturas.

¿Cómo responde Hacienda a estas preocupaciones?

H.C.: Muchas acotaciones muy relevantes. Creo que tenemos que mirar al sistema fiscal como un todo y no un impuesto en particular que puede solucionar todos los problemas. Eso lo digo en el caso del IVA, por ejemplo, la generalización tiene su ventaja desde el punto de vista de la eficiencia económica y puede tener otros impactos positivos. En ningún momento estamos hablando de subir tasas más allá del 10%, dentro del cual el impacto puede ser muy reducido en la canasta básica familiar.

La idea es que todo lo que se recaude vaya a financiar gastos prioritarios en educación, salud, protección social en general, por lo cual, si pensamos al sistema fiscal como un todo, será en realidad beneficioso para los estratos más bajos. Ese es el espíritu que presentamos en la última reunión.

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