Una mayor aceleración del aumento de la inflación mundial, después de haber registrado mínimos históricos, puede frenar los esfuerzos de las economías emergentes y en desarrollo por mantener el contexto de baja inflación logrado durante las últimas décadas, como lo logró Paraguay. A esta conclusión llegó el Banco Mundial en un estudio innovador sobre la inflación en dichas economías.

En el informe “Inflación en las economías emergentes y en desarrollo: Evolución, factores y políticas”, el Banco Mundial sostiene que los efectos adversos de la inflación elevada pueden recaer desproporcionadamente en las personas pobres, que mantienen la mayor parte de sus activos en efectivo y dependen en gran medida de los ingresos salariales, los beneficios sociales y las pensiones. Históricamente, la inflación alta se asoció con un crecimiento económico más lento, por lo que los esfuerzos por mantener la inflación en niveles bajos y estables son cruciales para reducir la pobreza y la desigualdad, según el BM.

“Muchas economías emergentes y en desarrollo han registrado una reducción extraordinaria de la inflación durante cinco décadas. Eso es un logro monumental”, dijo Ayhan Kose, director del Grupo de Análisis de las Perspectivas de Desarrollo del Banco Mundial y coeditor del estudio. Sin embargo, en una economía mundial extremadamente integrada, mantener baja la inflación puede ser un desafío tan grande como llegar a tener una inflación baja. Estas economías deben estar preparadas para cambios repentinos en la inflación mundial, y para eso necesitan reforzar los marcos de política monetaria, fiscal y financiera.

Paraguay cerró una inflación de 2,8% a octubre del 2018, por debajo del 3,2% registrado en el mismo periodo del año pasado.

Para el Comité Ejecutivo de Operaciones de Mercado Abierto (Ceoma) del BCP, la inflación se mantuvo relativamente estable, a pesar de los recientes incrementos en el precio de los combustibles, del pasaje y de los bienes importados. “El comité seguirá monitoreando atentamente la evolución de los indicadores económicos externos y domésticos, con el fin de tomar las medidas más pertinentes y oportunas para garantizar el cumplimiento de la meta en el horizonte de política monetaria”, señala.