Paraguay tendrá un crecimiento del 4% en el 2018, igual a la cifra que se estimó cerró el año pasado, sin cambios res­pecto a la anterior proyec­ción, según señaló la Comi­sión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

En su informe de Balance Pre­liminar de las Economías de América Latina y el Caribe 2017, el organismo internacio­nal confía en que el repunte de la economía de Brasil impul­sará el crecimiento económico de Latinoamérica durante los próximos años. Cepal prevé para Brasil un crecimiento del 2%, comparado con el 0,9% del 2017, mientras que la previ­sión global para toda América Latina se centra en una expan­sión del 2,2%, luego de proyec­tarse un 1,3% en el 2017, según destaca en su reporte reciente. Por subregiones, para el 2018 se espera un mayor dina­mismo de las economías de América del Sur, que en pro­medio crecerían un 2,0% (en comparación con el 0,8% regis­trado en el 2017), aclara.

En este sentido, Paraguay liderará la lista, con 4%, junto con Bolivia, mientras que Perú se situará por debajo con una expansión del 3,5%. Uruguay, Argentina y Chile se ubicarán con 3,2%, 3,0% y 2,8%, respectivamente.

"En un escenario más pro­bable, el mayor dinamismo de la demanda externa de la región aportará estímulos a la actividad económica de Amé­rica Latina y el Caribe. Adicio­nalmente, la demanda interna desempeñará un papel impor­tante en la aceleración del cre­cimiento, aunque con dife­rencias entre componentes", señala el organismo depen­diente de las Naciones Unidas.

En particular, Cepal enfa­tiza que se destaca el mayor aporte de la inversión, como resultado del incremento de la formación bruta de capital fijo. El consumo privado, por su parte, sigue todavía como un motor principal de la demanda interna. Resulta importante destacar también que se espera que la consolidación fiscal se mantenga durante 2018, por lo que es poco probable que la política fiscal contribuya signi­ficativamente al crecimiento del producto, aclara.

Por otro lado, indica que una de las interrogantes más importantes en el mediano plazo es el potencial impacto de la reversión de las políticas de expansión cuantitativa que han venido implementando o anunciando la Reserva Fede­ral de los Estados Unidos, el Banco Central Europeo y el Banco del Japón.