París, Francia. AFP

Los “chalecos ama­rillos” salieron de nuevo a la calle el sábado en toda Francia, la manifestación número 13 desde que empezó el movi­miento, ahora debilitado después de tres meses de protestas.

En los últimos dos sába­dos, hubo menos gente en las manifestaciones, 58.600 personas el 2 de febrero, según el Ministerio del Inte­rior. Una cifra que rechaza el movimiento, que reivin­dica 116.000 manifestantes.

En París varios centena­res de personas llegaron el sábado a la mañana a los Campos Elíseos, de donde salieron en una manifesta­ción en dirección a la Torre Eiffel, indicó un periodista de la AFP en el lugar.

“No hay que rendirse, hay que ganar para tener más justicia social y fis­cal en este país”, dijo Serge Mairesse, un jubilado de Aubervilliers, cerca de París, que llevaba una pancarta reclamando el restablecimiento del impuesto sobre la fortuna, que el presidente francés Emmanuel Macron redujo sustancialmente.

“Este movimiento expresa la auténtica cólera social en este país, la gente que nunca es escuchada”, afirma este hombre de 63 años, que participa en su undécima manifestación desde que empezaron las protestas, en noviembre.

Según un sondeo publicado el jueves, dos de cada tres franceses (64%) apoyan el movimiento.

Los manifestantes llevaban consignas contra la policía, a la que acusan de haber provocado varios heridos usando sus balas de goma.

Dos vehículos blindados de la gendarmería estaban aparcados frente al Arco de Triunfo, que fue ata­cado por los manifestan­tes el pasado 1 de diciembre.

En el resto de Francia había manifestaciones previstas en Burdeos y Toulouse, donde se vivieron enfren­tamientos en las últimas semanas. También hay movilizaciones previstas en Lille, Nantes, Rennes o Brest.

El movimiento está provo­cando un importante con­flicto diplomático entre Francia e Italia, tras la reu­nión de Luigi Di Magio, líder del Movimiento 5 Estrellas, con Christophe Chalençon, uno de los líderes de los “chalecos amarillos”.