Atenas, Grecia | AFP | por Álvaro VILLALOBOS

El nuevo gobierno conservador griego asumió este martes asegurando que actuará de inmediato para fortalecer la fragilizada economía del país, sabedor de que no tendrá "período de gracia" y de que la UE lo vigilará de cerca.

En una ceremonia religiosa, los 51 miembros del ejecutivo juraron sus cargos al día siguiente de que hiciera lo propio el nuevo primer ministro Kyriakos Mitsotakis, vencedor con mayoría absoluta de las legislativas del domingo.

El gobierno de Nueva Democracia sucede al de izquierda radical de Syriza, que fuera liderado por Alexis Tsipras. Incluye numerosos tecnócratas, pocas mujeres y dos ex dirigentes de extrema derecha.

Uno de ellos dio el tono de la urgencia con la que el gobierno quiere fortalecer la economía. Ésta creció el año pasado un 1,9%, pero tras una década de crisis sigue aquejada de dos tristes récords en la Eurozona: desempleo (19,2%) y deuda (180% del PIB).

"No pedimos período de gracia, queremos que nos juzguen duro por los resultados de nuestra política", dijo Adonis Georgiadis, flamante ministro de Desarrollo e Inversiones.

"El crecimiento no viene de forma mágica, el crecimiento se crea" propiciando "el clima adecuado", añadió.

Para este año, el Banco de Grecia prevé de nuevo una expansión del PIB del 1,9%.

Convencer a Bruselas

Mitsotakis ha prometido un auténtico plan de choque, consistente en reducir impuestos -IVA, sociedades (del 28 al 20% en dos años), bienes inmuebles, renta- y en atraer inversiones a sectores clave como las infraestructuras o el turismo.

"Habrá reformas esencialmente estructurales. Tenemos que bajar los impuestos (...) hacer Grecia atractiva para los inversores, invertir también en la educación, en alentar talentos, en la economía digital. Y tenemos que informatizar el Estado griego", enumeró en una entrevista con el semanario francés L'Obs.

El gran problema de Mitsotakis es que deberá compatibilizar esta promesa de rebajar la presión fiscal con una exigencia antinómica de sus socios europeos y acreedores: la de mantener unas finanzas públicas ampliamente excedentarias.

Las advertencias le llegaron de inmediato a Mitsotakis, por boca, entre otros, del director del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MES) Klaus Regling, encargado de ayudar a los países de la zona euro en dificultades.

Según dijo, la exigencia de un excedente fiscal primario del 3,5% del PIB hasta 2022 "es una piedra angular del programa de ayuda" a Atenas, que concluyó en agosto de 2018 y prevé un período prolongado de vigilancia de las finanzas griegas.

Kyriakos Mitsotakis tiene así por delante una difícil negociación.

Aunque confía en su imagen de reformador y en la esperada ayuda de sus socios conservadores en Europa, empezando por la canciller alemana Angela Merkel, con la que se reunirá en Berlín a fines de agosto, según anunció este martes el ejecutivo griego.

"Al priorizar las reformas y las inversiones, el programa claro y el pragmatismo de Nueva Democracia rejuvenecerán la economía griega, facilitarán la creación de empleo y traerán prosperidad", apuntó elogioso el presidente del Partido Popular Europeo, Joseph Daul.

El nuevo ministro de Finanzas, Christos Staikouras, reconoció este martes que "los problemas abiertos son muchos y variados".

Y asumió el compromiso de "mantener las cosas positivas que se hicieron en años pasados, y construir sobre esto".

Una promesa que tiene su eco en las calles de Atenas, donde la incipiente recuperación económica es desigual y donde los edificios degradados y empobrecidos conviven con rutilantes bares de moda.

En su negocio de productos bio abierto hace dos meses en Chalandri, un suburbio de clase media en el norte de la capital, Julie Sakarisianou defiende la decisión del gobierno anterior de rebajar drásticamente el IVA de productos básicos del 24% al 13%.

“Me gustaría que el IVA siga en el 13%, para que tengamos trabajo”, dice a AFP señalando sus estantes llenos de arroz, lentejas, aceite de oliva y miel.