Washington, Estados Unidos | AFP |

El presidente de Estados Unidos Donald Trump echó un balde de agua fría a la posibilidad de un rápido acuerdo con China, con cuyo gobierno negocia desde este jueves en Washington para evitar una guerra comercial entre las mayores economías mundiales.

“Tiendo a dudarlo”, dijo Trump a periodistas que le preguntaron sobre si se alcanzaría un acuerdo. “China se ha tornado muy malcriada... Porque siempre obtuvo el 100% de lo que pide a Estados Unidos”, añadió.

Trump habló poco antes de reunirse con el viceprimer ministro chino Liu He, quien encabeza la misión enviada por Pekín para conversar sobre las pendencias con Estados Unidos.

El presidente lanzó una andada de críticas a gobiernos que le precedieron a los que acusó de haber tolerado que Pekín se aprovechara de Estados Unidos.

“Hemos sido explotados por China. Y como nunca se ha visto se provocó una evacuación de riqueza de un país a otro, que se reconstruyó con base al dinero que le sacó a Estados Unidos”, dijo.

“El comercio ha sido una calle de una sola vía”, insistió. “Y ya le explique al presidente (de China) Xi (Jinping) que no podemos hacer eso más”, remarcó.

Trump también fue duro con la Unión Europea (UE), con la cual está también peleando luego de que Washington ordenó imponer aranceles a la importación de acero y aluminio.

“La Unión Europea ha sido terrible con Estados Unidos en materia de comercio”, dijo “Ha sido terrible con nuestros trabajadores”. agregó.

Washington y Pekín retomaron negociaciones comerciales bajo la amenaza de la posible entrada en vigor en menos de una semana de sanciones estadounidenses, que atizan el riesgo de una guerra comercial.

“Estas reuniones son la prolongación de las discusiones desarrolladas en Pekín hace dos semanas y se centrarán en el reequilibrio de las relaciones económicas” bilaterales, según la Casa Blanca, que exige a China una reducción en 200.000 millones de dólares de un déficit comercial que en 2017 alcanzó los 375.000 millones.

El secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, encabeza la delegación estadounidense que este jueves y viernes deliberará con autoridades chinas lideradas por el viceprimer ministro Liu He, considerado el conductor de la economía china.

Washington amenazó con imponerle aranceles a productos chinos por 150.000 millones de dólares por considerar que Pekín incurre en prácticas comerciales desleales y vulnera derechos de propiedad intelectual.

China replicó amenazando con gravar la importación de bienes estadounidenses por 50.000 millones de dólares.

Horas clave

El plazo de consulta sobre la lista de productos chinos que serían afectados por esas nuevas tasas arancelarias vence el 22 de mayo. Si antes de esa fecha ambos países no llegan a un acuerdo sobre un reequilibrio de la balanza comercial, las amenazas del gobierno de Trump se concretarán.

China ya anunció que en ese caso aplicará medidas de represalias equivalentes que se centrarían en productos agrícolas, en especial la soja, una producción muy dependiente del mercado asiático y que se concentra en estados afines al presidente republicano.

Las reuniones comerciales en Washington aparecen entonces como cruciales para evitar una guerra comercial entre las dos potencias, un enfrentamiento que, según el Fondo Monetario Internacional (FMI), podría tener repercusiones negativas sobre el crecimiento de la economía mundial.

“La buena salud del comercio internacional contribuyó recientemente a reforzar el crecimiento económico mundial. Sin embargo, el resurgimiento del proteccionismo amenaza con frenar este impulso positivo”, advirtió el lunes la directora general del FMI, Christine Lagarde.