Buenos Aires, Argentina | AFP

Las baldosas en las que están dibujados los pañuelos blancos que identifican a las agrupaciones de Madres de los desaparecidos de la dictadura argentina fueron removidas esta semana para una remodelación de la Plaza de Mayo.

Las primeras baldosas levantadas fueron entregadas a las Madres, que las llevarán al museo de la memoria que funciona en la antigua sede de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), uno de los centros de tortura de la dictadura de 1976 a 1983.

Nuevas losas serán colocados una vez terminadas las obras de refacción y sobre ellas se pintarán nuevamente los pañuelos blancos, aseguró el gobierno de la ciudad de Buenos Aires.

Sobre esas baldosas, las Madres de Plaza de Mayo se han manifestado todos los jueves desde hace más de 40 años para exigir por sus hijos desaparecidos.

“La historia la tenemos que conservar nosotros ya que ellos la quieren borrar”, indicó Hebe de Bonafini, la presidenta de la Asociación Madres de Plaza de Mayo, este jueves, en la primera ronda que realizan desde que fueron retiradas las primeras losas.

“Nosotras nos vamos a llevar (de la plaza) todo lo que podamos. Esta plaza tiene historia, la fuente tiene historia, las farolas tienen historia y las baldosas tienen historia”, enfatizó Bonafini, firme opositora del actual presidente Mauricio Macri.

Ese lugar de la plaza fue declarado sitio histórico en 2005.

La agrupación de Madres, que tienen hoy 80 o más años de edad, se reunieron por primera vez en 1977 para reclamar por la aparición de sus hijos, opositores al régimen militar de entonces.

Como había prohibición de reunión, se tomaron del brazo de dos en dos y comenzaron a dar vueltas alrededor de la plaza, ubicada frente a la Casa Rosada, sede de la presidencia.

Además de las Madres, en Argentina sigue activa la agrupación de Abuelas de Plaza de Mayo, que buscan a sus nietos nacidos en cautiverio de hijas detenidas embarazadas.

Las Abuelas estiman que unos 400 niños fueron robados y apropiados (adoptados ilegalmente) por gente próxima a la dictadura. Hasta ahora, 126 han sido identificados.

Unos 30.000 opositores fueron desaparecidos, según entidades humanitarias.