- Por Juan Carlos Zárate Lázaro
- MBA
- jzaratelazaro@gmail.com
Muchas veces resulta algo difícil experimentar un cambio basado en la hipótesis, ¿cómo será? A veces limita las actividades que un individuo pueda desarrollar, impidiendo su crecimiento como persona y como profesional.
En la mayoría de los casos, esta resistencia al cambio se origina en el miedo a perder una posición o nivel, dependiendo de lo que está en juego, en la vida personal o profesional de un individuo.
En ese sentido, cabe destacar que ambos aspectos en algún momento se conjugan para dar resultados en conjunto, razón por la cual estancarse sí representa un gran inconveniente en el ciclo normal de la vida.
Cualquier situación en la cual una acción deja de ser la misma refleja un tipo de cambio, dentro de las organizaciones los cambios representan acciones más complejas donde la cantidad de personas representan el suspenso a las ideas haciendo que las mismas no caminen en un mismo sentido.
La existencia de normas y políticas organizacionales creadas para regular y controlar el comportamiento de la plantilla del personal podrían fijar la primera barrera al cambio de una determinada situación. Los individuos que se atan a las reglas en ocasiones son quienes por lo general no responden a ningún tipo de cambio, en contrapartida las mentes abiertas y dúctiles a distintas situaciones no perciben el cambio directamente, ya que forman parte del mismo.
La resistencia al cambio en el lugar de trabajo es una figura alimentada por miedo a perder una posición importante dentro de la organización o por lo menos a perder la estabilidad que formaba parte de la rutina. Uno de los desafíos a los cuales se enfrentan las compañías al implementarlo en sus actividades se da en la reacción de cada individuo.
Las modificaciones hechas en las organizaciones se desarrollan para mejorar procedimientos, sistemas o políticas que ya han dejado de funcionar o no son lo suficientemente efectivas. La resistencia por parte del individuo a ser parte de esta variación proviene de la inseguridad de sí mismo ante lo desconocido, un hecho que se alimenta de la idea de perder los beneficios actuales.
La inseguridad de perder algo sin importar lo que fuere es una escena común en las actividades humanas, aferrarse a estilos de vida, momentos de felicidad o a personas son luchas a las cuales un individuo se enfrenta cuando aparece en el escenario la palabra cambio.
La resistencia al cambio en una persona proviene de la percepción que la misma tiene sobre su futuro, es decir la imagen mental en la que se observa, perdiendo algo muy importante a causa de una decisión de cambio. Aunque es inevitable pensar que en la vida todo se transforma, es ley, los cambios mejoran a las personas en cualquier etapa de la vida.
Al cambio no se le debe temer. Es una buena oportunidad que se nos presenta dentro del ámbito laboral para poner en marcha nuestro talento, capacidad innovativa y creativa.

