COMENTARIO

Por el Dr. Carlos Morínigo, profesor, neumólogo, ex ministro de Salud.

En editoriales pasadas avisamos y contábamos cuáles eran los riesgos de la contaminación ambiental por los incendios forestales en países vecinos y en nuestro Chaco.

Hoy día, con complicidad de los vientos y la sequía, el humo contaminante está en nuestra ciudad poluyendo nuestras vidas, a pesar de no poder cuantificar exactamente el grado de contaminación, ya que no tenemos los equipos necesarios para la medición, podemos darnos cuenta a simple vista de ello por la nubosidad reinante y por la cantidad creciente de personas que acuden a consulta por cuadros respiratorios.

¡La contaminación está! ¿Qué debemos tener en cuenta? Este ambiente tóxico afecta a todos y en más cuantía a los niños, ancianos y las personas con cuadros respiratorios crónicos, como los alérgicos, asmáticos, enfermos pulmonares crónicos, tabaquistas. Debido a esto, se recomienda evitar la exposición prolongada en horas de alta nubosidad, si esto no es posible por actividades laborales o escolares, se deben utilizar tapabocas N95, que filtran partículas finas; no abandonar la medicación usual a los pacientes respiratorios; consultar y evitar la automedicación ante la aparición de cuadros agudos respiratorios; no realizar ejercicios físicos al aire libre por lo menos en este tiempo; la limpieza del microambiente domiciliario, alfombras, cortinas, filtros de aire son de suma importancia; evitar la quema de basuras domiciliarias y abandonar toda práctica de tabaquismo, incluido vapear.

Se necesita información diaria del rango de polución en nuestra capital, para ello, Mades debe contar con los equipos necesarios que monitoreen las zonas con mayor movimiento poblacional, de manera de alertar y mantener informada a la ciudadanía sobre la calidad del aire, para que puedan tomar las medidas correctas. Esto debe ser rutina en base a una política pública de salud ambiental.

Esto puede acarrear consecuencias a largo plazo a nuestros ciudadanos, ya no necesitamos improvisaciones, ni asistencialismos marketineros, es obligación del Estado proteger la salud ambiental y tomar las medidas necesarias. Los incendios forestales son una realidad y van a seguir existiendo. Nuestra calidad de vida se está deteriorando rápidamente porque estamos destruyendo nuestro medio ambiente. Seamos conscientes y apostemos por un mundo respirable.

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