La Cámara de Apela­ción, integrada por Pedro Mayor Mar­tínez, Gustavo Santander y Delio Vera Navarro, anuló la absolución de los médicos del Instituto de Previsión Social (IPS) Blas Centurión y Anto­nia Acosta, quienes fueron acusados por homicidio cul­poso tras el fallecimiento de un recién nacido, ocurrido en el año 2011. Asimismo, orde­naron el reenvío de la causa a fin de que otro Tribunal de Sentencia lleve adelante un nuevo juicio oral y público.

"Queda claro que la decisión recurrida no puede cobrar vigencia si adolece de defec­tos que la tornan ineficaz, ya que al encontrarse esta fun­dada en total contravención a las reglas previstas para los actos procesales que le son permitidos a los jueces com­petentes en la presente etapa procesal, se ha incurrido en violación a los derechos y garantías previstas en nues­tra legislación, razón por la cual amerita la anulación de la sentencia", señala parte de la resolución judicial.

Pedro Mayor Martínez.
Pedro Mayor Martínez.

Los magistrados mencionan que una vez resuelta la nuli­dad de la sentencia recurrida, como cumplimiento del prin­cipio de inmediatez, el Tribu­nal de Alzada no posee facultad de emitir una nueva decisión, por lo que corresponde reen­viar el caso a primera instan­cia para que otro Tribunal de Sentencia lleve a cabo un nuevo juicio oral y se analicen las cir­cunstancias del hecho y dere­cho, así como el caudal proba­torio ofrecido por las partes.

En primera instancia, los jue­ces Héctor Capurro y Juan Car­los Zárate votaron por absolver de culpa y pena a los médicos Centurión y Acosta. Mientras que la jueza Cynthia Lovera votó por condenar a ambos.

En su momento, los dos magistrados argumentaron que la madre del pequeño Pablo Ibarra, Amelia Rodrí­guez, cayó en contradiccio­nes en su relato de los hechos y que quedó demostrado que fue ella quien mató a su propio hijo al no colaborar en el tra­bajo de parto y sentarse sobre el mismo por 5 a 7 minutos.

De acuerdo a Lovera, los dos acusados son culpables del hecho investigado, ya que el bebé murió por asfixia, la madre estaba acostada en una camilla y sedada con anestesia regional. Apuntó que los médicos violaron el deber del cuidado al no rea­lizar estudios previos para ver si la paciente necesitaba de una cesárea para no poner en peligro al bebé. La magis­trada concluyó que los dos doctores son culpables de la muerte del recién nacido, ocu­rrida el 5 de agosto del 2011 en el Hospital Central del IPS.