Una de las razones por las que se ama el verano es por la pileteada. Tanto niños, jóvenes como adultos disfrutan de las piscinas, especialmente en los días de extremo calor. Nada mejor que pasar un fin de semana en una fresca piscina para sofocar las altas temperaturas.

No obstante, desde el Ministerio de Salud Pública informaron que si bien no existe evidencia de que el COVID-19 se propaga a través del agua, ya sea en la piscina, el arroyo, el lago o la playa, más bien la transmisión del virus ocurre como consecuencia de las aglomeraciones.

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El Centro de Control y la Prevención de Enfermedades afirma que estos sitios no están enumerados como zonas de riesgo por falta de comprobación científica. En ese sentido, la doctora Adriana Amarilla, directora de la Promoción de la Salud del ministerio, sostiene que hasta el momento son las aglomeraciones y el contacto cercano las únicas vías de contagio de persona a persona.

No obstante, las recomendaciones son que quienes asistan a lugares donde haya piletas es evitar precisamente la acumulación de personas en ellas, puesto que aunque el agua no sea transmisora, sí puede ocurrir el contagio si hubiere aglomeración.

En España, una mujer fue detenida a mediados de setiembre por surfear en la playa teniendo COVID-19. Ocurrió en la playa Zurrilola de San Sebastián. La misma habría violado los principios del confinamiento y ocasionó que los playistas se retiren del lugar.

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