Por Melissa Hahn y Andy Molinsky

A todos nos ha pasado: Está hablando con alguien de otra cultura –quizá en un viaje de negocios, o mientras trabaja con un colega en algún proyecto– cuando percibe la angustia de que ha cometido un error. Quizá fue un chiste que salió mal o malinterpretó una señal, lo que resultó en que alguien quedó mal parado.

He aquí cómo no solo recuperarse de los errores culturales, sino convertirlos en oportunidades de aprendizaje.

1. Abandone su obsesión con el desempeño. Para empezar, acepte que los errores son inevitables efectos colaterales de trabajar entre culturas. Esto es ciertamente difícil, especialmente para los perfeccionistas y aquellos con mucho en juego, como algún miembro de un equipo global de ventas que trata de cerrar un acuerdo.

Una mentalidad de aprendizaje lo ayuda a ver los errores como oportunidades para aprender y mejorar. Recuerde que la mejoría toma tiempo y probablemente implicará cometer errores en el camino.

2. Equípese con conocimiento. Observe qué lenguaje verbal y corporal usan las personas cuando dan un paso en falso. ¿Dicen “disculpe”, “estoy apenado” o sonríen y voltean a otro lado? ¿Se refieren a este en forma pública o discreta, o simplemente actúan como si nada hubiera pasado? Haga un hábito de observar cómo se comportan las personas en la cultura, hable con aquellos con quienes ya está construyendo relaciones y considere trabajar con un instructor cultural.

Finalmente, invierta de antemano en relaciones. Si regularmente trabaja con alguien de forma positiva, él tenderá más a ver algún error que usted cometa como un error bien intencionado de actuar apropiadamente.

3. Cuando cometa un error, mantenga la calma. Muchas veces la forma en que responda a un error cultural importa tanto como el haberse equivocado, así que antes de reaccionar, respire y recuerde su preparación.

Evalúe qué clase de error ha cometido y si es que se requiere control de daños. Algunas equivocaciones se benefician de una sonrisa autocrítica, mientras que otras requieren una disculpa. Si es el caso –y ha aprendido cómo disculparse en esa cultura– trate de hacerlo en forma apropiada.

4. Involúcrese en la autorreflexión. Responder en el momento podría facilitar el control de daños, pero el verdadero aprendizaje llega cuando usa la autorreflexión para transformar el error en una lección intercultural que pueda utilizar.

Para aprender acerca de usted mismo y de la otra cultura, comience con preguntas guiadas. Por ejemplo: ¿Qué hizo? ¿Cómo reaccionaron las personas?

5. Obtenga retroalimentación. Sin retroalimentación nunca será capaz de saber si realmente lo está haciendo bien. Revise periódicamente con aquellos con quienes ya está construyendo relaciones y pregúnteles si han notado que usted haga algo que podría ser culturalmente inapropiado. Esto les da la oportunidad de brindar retroalimentación y señala claramente que está abierto a recibirla en el futuro, en caso de que algo surja.

(Melissa Hahn es cofundadora y directora de consultores en Hahn Cultural Consulting. Andy Molinsky es profesor de comportamiento organizacional en la Brandeis International Business School, y autor de “Global Dexterity” y “Reach”).