POR MONICA C. WORLINE, JANE E. DUTTON Y ASHLEY HARDIN

Como ha señalado el popular escritor e investigador Adam Grant, la presión de las fechas de entrega y el ritmo de la tecnología significan que menos norteamericanos están encontrando amistad en los lugares de trabajo. ¿Cómo podemos crear posibilidades para conectar en la que en ocasiones es una atmósfera hostil? Creemos que necesita haber más compasión.

Ser compasivo cambia el cómo vemos el valor de las personas que son parte de nuestro entorno laboral, modifica cómo nos percibimos a nosotros mismos y nos ayuda a ver nuestras organizaciones como más humanas. Nuestra investigación destaca cuatro formas en que las personas pueden llevar más compasión a su lugar de trabajo:

-Eleve sus habilidades para darse cuenta del sufrimiento: en el lugar de trabajo las señales de sufrimiento suelen ser sutiles. Las normas profesionales dictan que no es seguro expresar demasiada emoción. Sintonizarnos emocionalmente con los patrones de nuestros colegas nos hace mejores para captar lo que está sucediendo.

-Perfeccione su capacidad para inquirir: las normas acerca de mantener separadas la vida personal y la profesional pueden hacer incómodo el plantear preguntas personales. Cuando el preguntar directamente es muy difícil, puede recurrir a alguien que tenga una relación más cercana y compartirle sus preocupaciones. Pedirle a los intermediarios que lo tengan actualizado puede volverse una forma muy efectiva para que muchas personas participen en la creación de compasión durante una situación sensible y difícil.

-Sintonice sus sentimientos de preocupación: sentir y entender el sufrimiento de la otra persona suele acompañarse de un sentimiento que los investigadores llaman “preocupación empática”, un cálido deseo de que la persona esté bien. Esta clase de emoción surge con mayor facilidad cuando sabemos que tenemos algo en común, pero el haber atravesado experiencias similares no es la única ruta hacia el terreno común: sintonizar a su propia empatía profunda y su preocupación por los demás lo llevará a realizar acciones significativas.

-Desate su creatividad con acciones compasivas: las normas sociales suelen darnos un guión a seguir cuando encontramos dolor o sufrimiento: ofrecer condolencias, preguntar si hay algo que podamos hacer para ayudar y enviar una tarjeta. Aunque estos guiones pueden ser útiles, suelen quedar cortos en cuanto a su significado para el receptor. Evitar una respuesta prefabricada puede ser un gran avance; si las personas sienten pertenencia y genuinamente se preocupan entre sí, serán más creativas, resilientes y dispuestas a contribuir en el trabajo

Es tentador el ignorar el sufrimiento, pero la experiencia humana del dolor va a aparecer, ya sea que lo queramos o no. La única forma de responder es con compasión.

(Monica C. Worline es científica investigadora en el Center for Compassion and Altruism Research and Education de Stanford University. Jane E. Dutton ocupa la cátedra Robert L. Kahn como profesora distinguida de administración de negocios y psicología en la Ross School of Business de la University of Michigan. Ashley E. Hardin es profesora asistente de comportamiento organizacional en la Olin Business School de la Washington University en St. Louis).