Montevideo, Uruguay. AFP.

Al campeón Flamengo, ahora en manos de un viejo conocido, le espera un Racing con la casa ardiendo. River y Boca viajan a Brasil en visitas de altísimo riesgo.

Los octavos de final de la Copa Libertadores 2020 prometen picante del bueno y con el covid-19 rondando amenazante.

River Plate, finalista el pasado año, y Boca Juniors, que busca su séptimo título para igualar con Indepen­diente como los máximos ganadores de la Libertado­res, embarcan a Brasil para duelos de alto riesgo ante el Athletico Paranaense e Internacional de Porto Alegre.

El millonario le apunta a una nueva final, revancha de la perdida ante el Flamengo en Lima en el 2019.

Al partido del martes en Curitiba llega con el equipo intacto, luego de recupe­rar a Ignacio Fernández de una lesión muscular y al colombiano Rafael San­tos Borré, contagiado con coronavirus.

Boca tiene entre ceja y ceja el séptimo título de la Liber­tadores, y tras imponerse invicto en su llave con cua­tro victorias y dos empates, el Xeneize de Miguel Ángel Russo tiene su primera final contra el Colorado gaúcho el miércoles en Porto Alegre.

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