Río de Janeiro, Brasil. AFP

El Maracaná espera este domingo a su hijo dilecto y a un invitado inesperado. Brasil, el siempre favorito, y Perú, la agradable sorpresa, disputarán una inédita final de la Copa América, un duelo marcado por una humillación que cambió el curso de la edición 2019.

Brasil, el dueño de casa, persigue su novena corona como monarca de América con un paso inmaculado, sin derrotas, sin goles recibidos en cinco partidos y con el orgullo inflado por haber vencido a su archirrival Argentina en las semifinales.

Perú, dos veces ganador del torneo continental en los lejanos 1939 y 1975, tuvo que sufrir la ofensa de los pentacampeones del mundo en la fase de grupos para reaccionar y renacer, una derrota 5-0 convertida ahora en una suculenta ganancia.

La Canarinha no llegaba a una final de Copa América desde su reinado en Venezuela 2007 y lo hizo sin el polémico astro Neymar, lesionado a días del inicio de la Copa y protagonista de un mediático caso judicial por una presunta violación.

Brasil tiene todos los elementos necesarios para consagrarse campeón en su templo del fútbol: volvió a los orígenes del “jogo bonito” con pequeñas pinceladas que fueron suficientes para marcar su camino en la primera fase y luego en los partidos de eliminación directa.

El “Tigre” Gareca fue el artífice del regreso de los incas a una Copa del Mundo, la de Rusia 2018, 36 años después de su última participación en España 1982. Y también lo fue para levantar a un equipo golpeado anímicamente, que había conseguido el paso a los cuartos de final por la puerta trasera como uno de los mejores terceros.


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