Un tiempo para cada uno. El par­tido, mayormente parejo, se decidió en los deta­lles. Libertad tuvo más soli­dez y momentos de fútbol con el control de la pelota. Lució entero, principal­mente en el primer tiempo. En el complemento, Cerro empujó con fuerza, se arrimó al empate en medio de su desorden y desesperación. Federico Carrizo ingresó, aportó entusiasmo e hizo las cosas diferentes que no tenía Óscar Ruiz. Arzamen­dia intercambió buenas con malas. Churín y “Conejo” Benítez no estuvieron finos.

El golero liberteño Martín Silva tuvo paradas impor­tantes, aunque no muchas. Paulo da Silva se portó y sacó cuantas pelotas llega­ban al área chica. Alan Bení­tez fue punzante cuando se desprendió por la dere­cha. Ángel Cardozo mor­dió con mucha regularidad en el medio, además aportó muchos quites y pases cri­teriosos.

Hinchas liberteños fueron en buen número en el sector Norte del Defensores y festejaron ruidosamente la victoria.FOTO:FERNANDO RIVEROS

“Tacuara” Cardozo hizo el gol tras cerrar en la boca del arco después de una gran habilitación de Rodrigo Rivero. El goleador peleó solo, a brazo partido con la defensa azulgrana.

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Triunfo estratégico, que no se discute. Sirve al Gumarelo para retomar vuelo en el tor­neo después de un inicio en falso. También para ratifi­car una paternidad sobre el mismo rival en los últimos partidos. Cerro quedó en evidencia: Le sobra fuerza, le falta ideas.

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