POR ÓSCAR GÓMEZ VERDINA, PERIODISTA, oscar.gomez@gruponacion.com.py

Otra vez Mario Jara complicó a Olimpia con la misma fórmula con la que ya lo había hecho en este mismo torneo, en la fecha 3, cuando dirigía a Santaní. Encerrado atrás, Independiente esperó, buscó los contragolpes para poder lastimar y con eso le bastó.

El Franjeado, en realidad, se complicó solo, porque pese a apostar a estar bien parado en defensa como prioridad, el equipo de Mario Jara dejó varios espacios en su última línea durante los primeros 30 minutos, por lo que parecía una cuestión de minutos para que el gol franjeado llegue.

Por eso, increíble que Olimpia se haya ido al descanso abajo en el marcador. Aunque termina siendo comprensible, por su propia desidia ofensiva y por momentos la falta de idea en los metros finales.

En contrapartida, Independiente se llevó un premio enorme habiendo llegado en una sola ocasión y capitalizando la misma con la fórmula preferida de Mario Jara.

Una vez abajo en el marcador, a Olimpia le costó mucho más llegar, porque el envión anímico que significó abrir el marcador a Independiente también lo ayudó a cerrar espacios en defensa.

En la complementaria, el trámite cambió, porque si bien Jara quiso cubrir el costado izquierdo colocando a Óscar Velázquez, este nunca pudo con Sergio Otálvaro. Y cuando el colombiano está bien, todo Olimpia está bien.

Desde ese sector llegó la jugada para el gol del empate, pero el Franjeado no pudo más que eso. Independiente tuvo un par de contragolpes desaprovechados e incluso dejó la sensación de haber acabado mejor ante un Olimpia que se complicó solo y le da una vida más a Cerro Porteño, que hoy puede recuperar terreno y ponerse a cinco puntos con un triunfo.