Por: Ángelo Palacios

Twitter: @angelopalacios

Hace un par de años tuve la oportunidad de asistir a un Foro de Oficinas Financieras de Familias o “Family Offices” como sencillamente se las conoce en el mercado financiero internacional. Son oficinas que administran patrimonios de familias de un nivel determinado. En esta reunión me llamó poderosamente la atención, la impresionante cantidad de empresas que estaban presentando sus Fondos de “Inversión de Impacto” a las familias para que ellas ya puedan diversificar sus inversiones en algo que tenga un propósito ambiental. Si bien en Paraguay, aún tenemos un camino que recorrer, ya se ha hecho un gran avance al disponer de los primeros Fondos Mutuos, ya funcionando y con mucho éxito. De ahí que construir un Fondo de Inversiones de Impacto Ambiental ya no será un paso tan largo.

En Paraguay, estas actividades de Responsabilidad Social y Sustentabilidad están aún bastante enfocadas en filantropía/donaciones (aunque ya hay excepciones), y sabemos que estas se contabilizan como gastos que al cierre del año desaparecen, y que en su mayoría no se pueden activar como inversiones. Hasta hoy no tenemos Fondos Mutuos Ambientales específicos en los cuales invertir aquí, pero estoy seguro que no pasará mucho tiempo hasta que -quizá algunos lectores de esta columna- se inspiren y empiecen a hablar entre ellos (Casas de Bolsa, empresas con presupuestos importantes de RSE, empresas con perfiles ambientales y ONGs). Si nuestros lectores aún no han probado el funcionamiento de los Fondos Mutuos en Paraguay les invito a que lo hagan. Para no dar privilegio a nadie en esta columna, les invito a googlear “Fondos Mutuos Paraguay” y tendrán ahí sus opciones para pedir las ofertas y elegir entre las disponibles.

Volviendo al foro al que asistí, pude conocer a una gran cantidad de gestores de fondos y nuevas empresas enfocadas en el rubro de “Inversiones de Impacto” o “Impact Investing” como también se las puede buscar en internet. Si embargo, existía aun un debate fuerte en el sentido que algunos consideraban que sigue siendo mejor para las familias y empresas invertir “nomas” siempre en empresas tradicionales que cotizan en el Dow Jones o en el S&P 500 y que tienen “un futuro más interesante”. Entonces, ganar ahí dinero “de verdad” y luego simplemente “donar” algo a entidades ambientales para “mostrarlo” en sus reportes de fin de año. Para aquellos lectores, que siguen estos temas de inversiones y que consideran que no es una mala idea invertir directamente en empresas que se dediquen a temas de medio ambiente, de energías renovables y similares, me permito presentarles aquí, solo a modo informativo, uno de los tantos que existen.

Hay uno administrado por la empresa Fidelitiy Investments (top of mind en la industria de fondos, al igual que Vanguard). Este, en particular, se llama “Fondo Fidelity Ambiental”, y tiene un 15,89% en empresas de energías renovables, 34,94% en empresas de energía eficiente, 9,10% en empresas de limpieza de aguas, 4,30% en empresas de control de polución ambiental, 8,16% en empresas de manejo de residuos, 4,36% en empresas de reforestación, 18,68% en empresas varias de apoyo al medio ambiente, y en saldo de 4,57% en empresas varias ambientales. Estos fondos están dando retornos por encima de la inflación, lo cual es mucho mejor que simplemente donar (lo que no está mal y aliento a seguir), pero debemos reconocer que las donaciones hay que darlas de baja en los libros contables a fin de año como gastos. Se puede hacer una mezcla, parte de donaciones y parte de inversiones de impacto.

Existen muchas empresas en Paraguay que tienen su departamento de Responsabilidad Social y Sustentabilidad. El presupuesto de estas, en su mayoría, está destinada aun a acciones de tipo filantrópico/donaciones (aunque existen excepciones). Sin embargo, de existir un Fondo Mutuo local con este enfoque, daría a las empresas con presupuesto de RSE una alternativa mejor que simplemente seguir “donando” (lo cual insisto no está nada mal y les felicito por hacerlo), pero también va aquí la idea para construir un Fondo de Inversiones con Impacto Ambiental, donde la ventaja para las empresas será que NO contabilizarán como “cuenta de resultado deudora –perdida-” a fin de año, por ser una donación, sino que pueden “invertir” en Fondos Mutuos Ambientales. O mientras que se construya alguno, ya pueden ahora mismo comprar participación en empresas que tengan este perfil ambiental, lo cual es aún mejor para incluirlos también en los reportes anuales de sustentabilidad. Estas inversiones, con la tendencia en que estamos, finalmente pueden dar dividendos en un plazo determinado, versus una donación que definitivamente desaparece en el balance a fin de año y hay que volver a presupuestar para el año siguiente. El crecimiento mundial de este rubro nació justamente a razón de las críticas a las empresas de hacer solo “filantropía” para la foto y no invertir realmente en el sector ambiental.