Con el lema “Encontrémonos” la organización Tuka’ê Kañy (TK) propone espacios de formación que potencian las habilidades de liderazgo a través del aprendizaje vivencial, con el propósito de alcanzar el desarrollo integral de las personas. Para ello organiza programas creativos con dinámica lúdica que han cambiado la vida a miles de jóvenes.

Tuka’ê Kañy nace en el 2015 de la mano de Nelson Vera, director creativo de la organización, quien apostó por innovar, romper esquemas y crear escenarios en los que las personas lograsen conectarse entre sí para construir una mirada más amplia de la realidad nacional.

“Desde siempre participé en eventos sociales en los que los referentes daban charlas y contaban sus experiencias, lo que creo muy nutritivo, pero también tenía las ganas de compartir esa información recién recibida, tal como quien va al cine y comenta la película que vio. Sin embargo no había un lugar donde darse esta conversación. Debido a esto, surgió la idea de diseñar ese espacio donde no sólo pudiéramos escuchar a un gran expositor, sino también debatir con el invitado de manera a crear ese momento en que el público y el disertante estén al mismo nivel y en el mismo escenario”, indicó Nelson.

En el marco de la apuesta por espacios de mayor interacción, la organización brinda talleres, jornadas, charlas, campamentos y encuentros. Es decir, encuentros dinámicos en los que se desarrollan temas referentes a la realidad nacional que son transversales al liderazgo. “Hablamos de educación o desarrollamos talleres de potenciación de equipos, también conversamos de política o hacemos talleres de ciudadanía”, añadió.

Juego infantil con transcendencia social. La denominación de la organización se origina en el deseo de encontrar una palabra en guaraní con la que la gente se identifique, y el nombre de un juego, por la dinámica lúdica de Tuka’ê. “Lo más importante con Tuka’ê Kañy reside en el deseo de que las personas se conecten con su niño interior, esa época en que no tenían problemas para decir la verdad, ni para animarse a socializar con cualquier otro niño sin prejuicio, ni estereotipos”, refirió.

Nelson explicó, además, que en el juego infantil existen dos roles que ahora buscan potenciar con los jóvenes. Es decir, uno que cuenta en un “tambo”, dándole tiempo a todos para esconderse, y el segundo, que se esconde y debe llegar al tambo. “Entonces, imaginemos que el tambo y el escondite son las opiniones personales de cada uno y estas personas deben cumplir sus roles (jugar juntos) evitando que otros jugadores modifiquen su opinión”, precisó el director creativo.

También hizo hincapié en que cree que la única “manera integral” de desarrollar ciudadanía es encontrándonos todos desde nuestras opiniones y construir juntos una mirada más amplia de la realidad nacional, en contraste con la realidad mundial.

Equipo con vitalidad juvenil. La familia de TK se divide en dos equipos: “El Tambo”-como lo llama Nelson-, integrado por siete jóvenes: Anahí Martínez, Tamara Samaniego, Francisco Noguera, Pablo González, Walter Ortega, Maccarena Pineda y Carmen Coronel, cada uno responsables de distintas áreas.

El otro equipo lo conforman los voluntarios que pasaron por los programas de Tuka’ê, quienes actúan de facilitadores en los eventos de la organización. Son unos 50 jóvenes de distintas especialidades y edades, con la visión de generar un cambio y cultivar el liderazgo nato que llevan dentro y la vocación de servicio.

Tuka’ê se enfoca en el talento humano con potencial de cambio para un crecimiento y desarrollo sostenible, por lo que sus ejes de trabajo se centran en: 1) Buscar formar jóvenes líderes que transformen su talento en ideas, 2) visualizar la necesidad de aprovechar oportunidades como el bono demográfico y trabajar para aquella reserva de capital humano joven.

Alcance a nivel nacional. Con tres años de presencia en el mercado, Tuka’ê Kañy llegó a los 17 departamentos del país, a más de 200 ciudades del territorio nacional y siguen viajando para realizar talleres en colegios, universidades, y organizaciones sociales, acompañando programas estatales, de la Embajada Americana, de empresas privadas y con proyectos sociales de algunas marcas mundiales que vienen a desarrollar sus proyectos en Paraguay. Aunque no cuentan con alianzas dentro del sector privado ni público colaboran para el fortalecimiento de los equipos humanos de muchas familias.

En cuanto a la cantidad de jóvenes que han tocado con sus programas, el director creativo recordó que en sus registros tienen a más de 20.000 que vivieron la experiencia TK y se divirtieron con sus dinámicas.

Los programas principales son la Escuela Creativa de Liderazgo (ECL), que consiste en encuentros mensuales, de marzo a noviembre, con jóvenes de distintas realidades y lugares para conocer el país desde una mirada más profunda y analítica. El método experiencial motiva la participación y el crecimiento grupal a través de una didáctica basada en el ejercicio de pensar con varias dinámicas de trabajo en equipo, charlas, debates y juegos. El otro programa de formación juvenil es PROSer, que consiste en talleres de liderazgo con transversalidad en la cultura, el arte y la realidad nacional, que desarrolla la conciencia de los participantes con relación a su rol dentro de la sociedad, busca la motivación de los jóvenes para que ellos sean protagonistas con sus propias ideas, opiniones y pensamientos que permitan construir en ellos una conciencia crítica y objetiva respecto a la realidad nacional para despertar su orgullo e identidad nacional. Se realiza un fin de semana al mes desde marzo hasta noviembre.

A lo largo del año también desarrollan una serie de pequeños encuentros con referentes de distintas áreas y organizaciones que denominan Jajotopa.

El gran sueño. Con la mirada puesta en el futuro, buscan habilitar el primer laboratorio social en el país, en el que se pueda concentrar mucha fuerza para el diseño de proyectos sociales y varias organizaciones tengan la posibilidad de articularse y generar en conjunto un impacto integral.