Por lo general cuando hablamos de empresas sustentables, nos referimos a aquellas que buscan el éxito no solo en lo económico, sino en otros aspectos, como la calidad de vida, el bienestar de sus empleados, el impacto social, político y ambiental de su actividad, y el desarrollo social y económico del país.

Trabajar por la sostenibilidad de nuestra organización es hacer una apuesta a que la misma siga existiendo en el futuro, ya que este modelo de negocios, nos hará tomar decisiones y acciones responsables con el medio ambiente, con la innovación de nuestros productos y servicios, y con el desarrollo de nuestros colaboradores, otorgándonos grandes beneficios tangibles e intangibles, que permitirán a nuestra empresa mantenerse durante largo tiempo sin agotar los recursos propios y externos.

Una decisión en el presente puede significar un gran giro del negocio en el futuro, por lo que podríamos empezar hoy mismo con uno de los pilares de la sustentabilidad, mirando lo que sucede en el interior de nuestras organizaciones, averiguando ¿cómo se vive por dentro?, ¿cómo está la calidad de vida de nuestros mismos colaboradores?, ¿cuántos de ellos viven en la pobreza?, ¿cuántos envían a sus hijos a la escuela primaria y secundaria?, ¿como están las finanzas y el nivel de endeudamiento de ellos? ¿cuántos tienen relaciones familiares sanas?, ¿cómo está emocional y afectivamente?

Si pudiésemos empezar la responsabilidad social hacia dentro de nuestras organizaciones, todo lo que hagamos hacia fuera va tener más sentido y será más fácil, porque son los mismos colaboradores los que se encargarán de expandir las prácticas sociales con la comunidad, ya que ellos mismos lo han experimentado primero. De otra manera, resulta hasta incoherente, ver que muchas emprenden trabajos sociales con instituciones carenciadas, pero hacia dentro no tienen la más mínima consideración hacia sus colaboradores. En muchos casos hasta pisoteando los derechos laborales, buscando beneficios a costa de los empleados, y proporcionando un trato, como si se trataran de “recursos” cambiables y reciclables.

El primer paso que deberíamos dar para ser socialmente responsables es ocuparnos del bienestar de nuestros colaboradores, conociendo la realidad de cada uno, y viendo de qué manera podemos ayudarlos a tener un ambiente social y afectivo mejor. Y esto no pasa solamente por lo económico, sino principalmente por fortalecer su autoconfianza con un trato digno, que los haga recuperar sus sentimientos de valor por capacitarlos y brindarles la oportunidad de crecer y ser mejores de lo que son, para que aspiren a posiciones mayores en la vida.

Las empresas que son Excelentes Lugares para Trabajar, siguen este modelo de trabajo sostenible, generando prácticas que permiten desarrollar el talento y las capacidades de todos los que trabajan en ellas, por eso generan una marca empleadora que cada vez atrae a los mejores y a aquellos que entienden que la prosperidad no se refiere solo a aumentar la riqueza económica, sino principalmente a un estilo de vida donde la abundancia y el crecimiento alcanzan a todos.