En un mundo cambiante, en el que convergen muchas generaciones al mismo tiempo: baby boomers, generación X, millennials y la generación Z, es necesario ser parte de Los Mejores Lugares para Trabajar para poder atraer y retener el talento capaz, que permita que la rentabilidad, productividad y crecimiento de las organizaciones sean reales y duraderos, acompañado de una cultura donde cada integrante se levante todos los días para ir a su trabajo feliz de poder realizar sus actividades entregando más de su 100%.

El acceso al conocimiento y la tecnología van en aumento, haciendo que cada vez sean más las personas que se conectan a internet, a la red global, en busca de más y mejores oportunidades para aprender, expresarse y ser escuchados y, por supuesto, para hacer negocios en cuestión de pocos minutos.

Todo este conocimiento hace que ampliemos nuestra mirada hacia el mundo, cambiando nuestra forma de pensar, de hacer y de comportarnos. Y es que las necesidades básicas cambiaron. En este sentido, la pirámide de Maslow también debería renovarse e incorporar en su base el acceso a la red “WIFI” y la batería, pues estas también constituyen necesidades básicas como las demás (fisiológicas, seguridad, aceptación social, estima y autorrealización).

Si nos ponemos a pensar, en este mismo momento se están realizando miles y miles de conexiones en las que se comparten: datos, informaciones, conocimientos, experiencias, emociones, y también se concretan miles y miles de acciones, se crean nuevos negocios, compras, ventas, votaciones, movimientos políticos, etc. Esta realidad exige que las organizaciones y sus líderes evolucionen para competir, atraer y retener a los mejores talentos del mercado, a personas con una mirada más amplia, que sean capaces de ver un mundo de posibilidades desde diferentes perspectivas.

A este tipo de liderazgo exponencial –la compañía global de investigación, consultoría y capacitación– Great Place to Work lo llama “Liderazgo para todos”. Sofía Shirahama, country manager de la firma en Paraguay, cuenta que los colaboradores que tienen un líder con ese perfil piensan que ellos llevan en cuenta los intereses de sus colaboradores.

¡Y tienen toda la razón! Estas personas tratan a su gente con dignidad, independientemente de su posición en la organización; lideran con el ejemplo; disfrutan ver a su equipo trabajando de forma autónoma y agradecen los comentarios y opiniones de los demás sobre sus decisiones.

Sofía asegura, además, que “son líderes receptivos y abiertos a los demás lo que aumenta su propia influencia; hacen que todos se sientan bienvenidos y tratados de manera justa; establecen un fuerte sentido de colaboración dentro de los equipos, así como también a través de diferentes áreas de la organización; se destacan por su capacidad para reducir la politiquería y el favoritismo a niveles casi imperceptibles, tal vez porque hacen un gran trabajo al obtener retroalimentación de todos y los involucra en las decisiones”.

Ser un líder para todos, actualmente, no es tarea fácil y menos aun cuando cambian constantemente las necesidades comerciales, el personal, las condiciones del mercado y las diferentes demandas laborales. Quienes deseen mantener una mentalidad de “Líder for all” deben hacer el ejercicio de reevaluar permanentemente lo que las personas y los equipos necesitan para tener éxito; y, claro, no pueden descuidar aquello que el líder debe hacer para ayudar a su equipo a lograr los objetivos.

Lo cierto y lo concreto es que la clave está en permanecer abierto y flexible. Sobre el punto, Sofía señaló que estos “líderes necesitan trabajar en su propio crecimiento personal, a través del entrenamiento, la meditación u otros medios, además deben tomar recordatorios periódicos de la bondad inherente de las personas que están liderando, para poner los problemas que aparecen en perspectiva”.