Por: Ángelo Palacios

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En Twitter: @angelopalacios

En caso de que no tengas mucho tiempo para leer esta columna, te resumo de inicio todo el contenido: Si vas a prestar a un pariente o amigo, lo mejor -de verdad- para la paz de todos, es ya considerarlo mentalmente de entrada como un regalo. Si el pariente o amigo luego devuelve: Felicitaciones. Normalmente, desde el punto de vista de un análisis de crédito profesional, un préstamo a un pariente o amigo es por definición un préstamo de alto riesgo por dos motivos (No estoy diciendo que no lo hagas, solo que si lo vas hacer, lo consideres mentalmente como un regalo). Si no estás dispuesto a perder la amistad de tu pariente o amigo, lo mejor es decir que “no” de entrada y buscar ayudarle a conseguir el préstamo en otro lugar u otra persona dispuesta a hacerlo mentalmente así.

Motivo 1: Salvo honrosas excepciones, normalmente cuando un pariente o amigo recurre a vos es porque generalmente ya ha agotado todas sus instancias de crédito formal y normal, llámense bancos, financieras, cooperativas o casas de crédito. En las clásicas 5 letras “C” de Crédito, este caso sería el equivalente a la nota negativa a la C de “Capacidad de Pago”, porque si la persona esta así, es porque realmente está gastando y viviendo por encima de su capacidad o quizá -de verdad- lo necesita para cubrir alguna necesidad de salud (insisto que no estoy diciendo que no se haga una obra caridad, solo que no le llamemos préstamo, porque difícilmente sea devuelto). Para este motivo aplica también la “C” de bajo “Capital” de respaldo, porque generalmente en esta instancia ya se suele estar prácticamente descapitalizado. Si queremos apoyar y donar, adelante.

Motivo 2: Si hemos accedido a dar el “préstamo” a un pariente o amigo, lo más probable es que pague siempre primero aquel que más lo amenaza, y esperará último, para pagar al que mejor lo trata. Misterios del ser humano. En las 5 “C” del crédito, esto podría ser equivalente a una nota negativa a su “Carácter” o en otras palabras, su intención de realmente hacer lo que sea para pagarte a vos que le hiciste el favor. También es una nota negativa a la “C” de “Condiciones”, en razón que casi con seguridad recurrió a vos para cubrir algún otro préstamo lo cual nunca es recomendable, salvo un buen plan de salida definitiva de deudas. Finalmente, la ultima letra “C” del manual básico de préstamos de todo banco, se refiere a la “C” de “Colateral” o “garantía”; esto es así porque difícilmente un pariente o amigo pediría una garantía hipotecaria o prendaria, porque el que pide el préstamo lo consideraría una ofensa o porque el que da el préstamo no se atreve a pedirlo por no herir sentimientos.

Así, en mi opinión, salvo que desee mentalmente considerarlo de entrada como un obsequio (aunque no se lo diga y sea solo mental), lo mejor es encaminarlo a una entidad o a otra persona no tan cercana como usted, de modo tal que el trato y análisis tenga un poco más de rigurosidad, evitando así toda la carga emocional de un vínculo afectivo muy cercano. A veces decir: “Mirá Pedro, puedo ayudarte, pero prefiero no hacerlo ahora para conservar nuestra relación, pero déjame pensar quien o donde podrían ayudarte”, salvo que quieras apoyarle ya en forma de préstamo “mentalmente no reembolsable”. Así, si después te devuelve, felicitaciones porque recuperaste tu préstamo y mantuviste la relación con tu amigo o pariente, pero concordemos por favor que, técnicamente hablando, fue una transacción de préstamo de alto riesgo que salió finalmente bien