Por: Marcelo Codas Frontanilla

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En Twitter: @CodasMarcelo

En las empresas familiares conviven dos entidades de una gran importancia que tienen objetivos totalmente diferentes, lo cual genera algunas dificultades que son las que deben ser analizadas y administradas adecuadamente a fin de poder lograr que ambas cumplan con sus metas.

El Papa Francisco dice que la Familia es un grupo de personas llena de defectos, que Dios reúne para que conviva con las diferencias y desarrolle la tolerancia, la benevolencia, la caridad, el perdón, el respeto, la gratitud, la paciencia, el derecho, el deber, los límites, en fin que aprendan a amar, haciendo por el otro lo que le gustaría que hicieran por sí mismos. Sin exigir de ellos la perfección que aún no tenemos.

Por otro lado, podemos definir a la empresa como una unidad económico-social, integrada por elementos humanos, materiales y técnicos, que tiene el objetivo de obtener utilidades a través de su participación en el mercado de bienes y servicios.

Como vemos, ambas organizaciones persiguen objetivos claramente diferentes. En la empresa se busca obtener un beneficio económico y en la familia se busca la felicidad. En la empresa se valora a los colaboradores por su rendimiento y en la familia se valora a los hijos por lo que son.

Una discusión siempre presente es: ¿qué está primero, la familia o la empresa? En realidad, como vimos, son entidades totalmente diferentes y estimamos que la reflexión no debería ir por si quién está primero ya que no deberían competir entre sí sino complementarse.

Una empresa, independientemente que sea familiar o no, tiene sus debilidades y sus fortalezas y muchas de las debilidades que pueda tener no dependen de que sus integrantes sean o no familiares. Así mismo, una familia tiene sus fortalezas y debilidades independientemente que sea o no propietaria de una empresa.

Ahora bien, la empresa familiar presenta ciertas características que le son propias, una de las cuales es la confusión de los roles, los lugares y los momentos. Así discutimos de proyectos empresariales en los asados de los domingos y planeamos las vacaciones en una reunión de directorio.

Otra de las características de la empresa familiar es la presencia constante de los sentimientos que, si no son adecuadamente tratados son una constante fuente generadora de conflictos. Los elementos claves para un buen manejo de estas situaciones son la paciencia, la tolerancia, el respeto y ese maravilloso sentimiento del perdón, para así vivir en armonía.

Desde luego que no es una tarea fácil, pero todos aquellos que formen parte de Empresas Familiares deben trabajar decididamente en lograr la armonía, tanto en la Empresa como en la Familia, para llegar a ser una Empresa Familiar exitosa que es, como lo define Guillermo Perkins, es aquella que colabora en la creación de la riqueza en la empresa, en la creación de felicidad familiar y la realización de las personas.