Columna: Martín Burt, PhD.

Director Ejecutivo de Fundación Paraguaya.

Días pasados regresaron a sus respectivos países expertos de Singapur, Sudáfrica, Inglaterra, EEUU, Argentina, Chile, Brasil, El Salvador, y Suiza, quienes asistieron hace poco a una singular conferencia en el bajo Chaco paraguayo, Cerrito, Benjamín Aceval. Se trata de un evento que acogió a 200 participantes nacionales y extranjeros, empresarios y autoridades nacionales, departamentales y municipales, así como emprendedores sociales, profesores universitarios y jóvenes de todo el país.

El evento sirvió para visibilizar lo nuevo que hay en distintos países en cuanto a eliminación de pobreza se refiere. No a reducción ni alivio de la pobreza, sino a la erradicación del flagelo que condena a millones de personas a una vida de sufrimiento innecesario.

Este enfoque fue posible a partir de un nuevo paradigma que está siendo adoptado en muchos países: no hay que medir solo la pobreza de dinero, la llamada “pobreza monetaria.” ¿Porqué? Porque cuando la pobreza se mide solo con dinero, surge naturalmente que la misma se soluciona con más dinero, más subsidios. Y cuando el dinero adicional no soluciona el problema de la pobreza, la misma se vuelve “endiablada” y misteriosa. Conduce a aquella famosa frase: “el dinero no compra la felicidad”.

En Paraguay el gobierno mide la pobreza monetaria a razón de aproximadamente Gs. 600.000 por persona por mes en el hogar. Es decir, una familia de cuatro integrantes debe ganar más de Gs. 2.400.000 para no ser considerada pobre. A todas luces, esta cifra nada dice sobre la salud, educación, vivienda, infraestructura, organización ni interioridad o motivación.

El evento de Cerrito se centró en el nuevo paradigma de la pobreza multidimensional. Por ejemplo, Jack Sim de Singapur expuso su estrategia de difundir el uso de inodoros sanitarios en regiones de Asia donde nadie usa baños modernos, ocasionando serios riesgos sanitarios. Laura Bergh de Sudáfrica disertó acerca de cómo la conscientización en los otrora segregados “townships” ayuda a la gente negra a superar su pobreza. Ana Botero, experta colombiana del Banco de Desarrollo de América Latina CAF, alertó acerca de cómo la innovación social está ayudando a los gobiernos de la región a encontrar soluciones a problemas complejos. Oscar Calvo-González, encargado de Pobreza y Equidad Global del Banco Mundial expuso cómo se están usando incentivos psicológicos positivos para guiar el comportamiento de contribuyentes en ciertos países. Richard Matthew y Brett Sanders, ambos científicos de la Universidad de California nos mostraron sus modelos de predicción de inundaciones y se manifestaron predispuestos a trabajar con expertos de Itaipú Binacional, Secretaría de Emergencia Nacional y la Dirección de Emergencias y Desastres Municipal.

Finalmente, a mí me tocó explicar cómo funciona, tanto localmente como en otros 25 países, el Semáforo de Eliminación de Pobreza desarrollado por Fundación Paraguaya. En vez de medir pobreza monetaria, se miden 50 indicadores en 6 dimensiones. Y lo que es más importante aún, en vez de que el gobierno mida la pobreza, facilitar que los mismos pobres midan su riqueza, su pobreza, y desarrollen planes familiares de superación de sus carencias. Aprovechando que muchos pobres tienen acceso a Facebook y WhatsApp, usar tecnología, tabletas, y geo referenciamiento para hacer visible lo invisible.