©

Pero aunque parezca fácil, manejar bien este tema casi siempre es un desafío enorme, inclusive en los “Mejores Lugares para Trabajar”, ya que están en juego muchas emociones y aspiraciones personales, que no siempre son escuchados o tenidos en cuenta por los líderes. Ocurre entonces, que muchas veces un proceso que puede contribuir enormemente en la motivación de la gente y en generar deseos de superación, hace que aparezcan resentimientos, enojos, frustraciones, desconfianza, que empeora la cultura y la productividad.

Gestionar efectivamente los ascensos puede ser una herramienta poderosa que pueden utilizar los líderes para impulsar el compromiso y el éxito de su organización. Cuando los colaboradores sienten que las promociones se manejan de manera justa y equitativa, los mismos se preparan, se comprometen y planean un futuro a largo plazo con la empresa.

¿Y qué se necesita para ello?

En primer lugar hay que ser claro con el plan de carrera que puede ofrecer la empresa, definiendo y comunicando cuáles son los procesos y requisitos que deben cumplir las personas para acceder a cargos de mayor jerarquía y responsabilidad. No basta saber, esto tiene que estar formalizado y los líderes deben asegurarse de que todos sus colaboradores pueden acceder a esta información. Además ayuda mucho que el jefe conozca los talentos y aspiraciones de cada uno de los miembros de su equipo, para ayudarles en el proceso de contribuir a que el negocio crezca, para que puedan crecer con él.

Una vez que surja una vacancia, los líderes deben alentar a sus colaboradores a que se postulen y compitan por el nuevo puesto. Acá pueden surgir dudas, como por ejemplo que está todo “cocinado de antemano”, o que algunos son los favoritos, etc. Sin embargo es importante que el jefe aliente a sus colaboradores a pasar por el proceso de postulación, aunque no se sientan del todo listos, ya que si no es elegido finalmente, podrá aprender lo que le falta desarrollar en sus habilidades y competencias.

Lo más importante al mantener un proceso de promoción interna, es la comunicación clara y transparente a los postulantes de cómo fue llevado a cabo el proceso, qué criterios se evaluaron, y por qué quedo elegido uno y no los otros. Y esto debe ser comunicado sin temor a los candidatos postulados, para dar credibilidad al sistema. Si no se hace, aparecerán los sentimientos de desconfianza e injusticia.

Y finalmente, el trabajo de los líderes no termina con la elección de la persona a ser promovida, ya que es su responsabilidad acompañarla de cerca en su nuevo rol, hasta lograr que pueda rendir eficazmente. Y ni que decir con los que no fueron elegidos, es fundamental no descuidar el apoyo y la cercanía, para asegurarse de que no se sientan disminuidos al no haber alcanzado en esta ocasión, el objetivo deseado.