Artículo escrito por Guido R. Britez Balzarini.

Históricamente, la palabra “Mentoring” viene de la obra “La Odisea” de Homero, en el cual el protagonista Ulises debía ir a la guerra y confió en su amigo llamado Mentor para que, en su ausencia, actuara de tutor de su hijo Telémaco.

Desde los años sesenta, en Europa y Estados Unidos, se empezó a implementar programas de mentoring, y desde entonces ha evolucionado y se ha convertido en una herramienta eficaz de transmisión de la sabiduría interna de las organizaciones, mediante el cual una persona con más experiencia (el mentor o tutor) enseña, aconseja, guía y ayuda a otra (el aprendiz o tutelado) a potenciar sus conocimientos y habilidades.

El mentoring es la máxima expresión de “aprender en el trabajo”, aunque formalmente no se utilice el término “mentoring”. Es quizás, en la historia de la humanidad, la primera manera de aprender un oficio antes que aparezcan los institutos y las universidades. En la Edad Media los carpinteros, pintores y herreros aprendían trabajando al lado de una persona con mayor experiencia. Hoy en día, los pilotos de aviones y los médicos también aprenden trabajando al lado de personas de más experiencia. La residencia de los médicos, que suele durar 3 años, en el fondo está basado en la metodología de mentoring, ya que se aprende trabajando al lado de médicos de mayor experiencia. Los copilotos de aviones aprenden volando por muchas horas al lado de los pilotos.

Si ambas profesiones, muy sensibles a la seguridad humana, utilizan el mentoring como la metodología más eficaz para transmitir conocimientos, creo las organizaciones deben hacer algo parecido en la transmisión de esos conocimientos que se acumulan en las mentes de las personas de más experiencia.

El Mentoring puede ocurrir de manera informal, no obstante, es más conveniente implementar un proceso intencional, formal y estructurado con un fuerte apoyo de la alta gerencia de la organización. El proceso requiere nombrar un Coordinador del Programa de Mentoring, una persona conocedora de la cultura y el negocio de la organización. Esta persona estructura el proceso juntando a personas de mucha experiencia con personas de poca experiencia, para que a través de contactos estructurados produzcan la transmisión del conocimiento.

Beneficios del Mentoring

Promover una cultura de transferencia de conocimientos organizacionales.

Fomentar una actitud positiva hacia el aprendizaje personal y organizacional.

Identificar y desarrollar nuevos talentos y líderes.

Transmitir la cultura, los valores y la experiencia de hacer negocios a través de los años.

Documentar y propagar un activo intangible de la organización.

Juntar a dos generaciones y contribuir al traspaso acelerado de conocimientos.

Motivar al tutor al reconocer sus conocimientos, y motivar al tutelado al aprender cosas nuevas.

Retener personas, especialmente tutores, con gran potencial y altos niveles de competencia.

Mejorar procesos al focalizar fuertemente en algún proceso durante el mentoring, y

Fortalecer un plan de sucesión gerencial.

Por todo lo mencionado, implementar un programa de mentoring puede ser muy beneficioso y de bajo costo, ya que para llevarlo a cabo no se utilizan recursos externos a la organización, sino que se utilizan recursos internos. La mayor parte del costo está sujeto, en términos de gasto, al tiempo que dejan de trabajar el mentor y el tutelado para dedicarle al programa. De no hacer mentoring o algo parecido, el conocimiento acumulado a través de años puede ser fácilmente perdido y no recuperado.