De pequeña Débora Moreno (38) creció escuchando que con esfuerzo podría alcanzar lo que se propusiera y fue educada para convertirse en una mujer independiente. En sus planes siempre había estado graduarse de la universidad y trabajar, pero tras una etapa en la que alcanzó varias metas personales y profesionales, vio que eso no era todo lo que necesitaba, y fundó su propia empresa, abocada a las terminaciones de obras de construcción.

Dicen que los emprendedores no nacen, que se hacen. Pero viendo la trayectoria y el éxito que han cosechado los proyectos de Débora Moreno, cuesta imaginar que no haya un gen del emprendimiento que corra por sus venas y que haga que todo lo que toque florezca.

Ella es arquitecta de profesión y líder por naturaleza; cuenta con una visión empresarial envidiable, es de aquellas personas a las que les gusta desafiarse constantemente y luchar por hacer realidad sus sueños. “Al graduarme de la universidad fui a trabajar a un estudio de arquitectura por un buen tiempo. Allí aprendí muchas cosas, entre ellas que el rubro que hacía tedioso el trabajo de los arquitectos y que retrasaba la entrega de la obra, era precisamente el de las terminaciones”, relató la empresaria

Su deseo de ser independiente y de emprender un negocio propio pronto la llevaron a transitar por las sendas de este innovador rubro. Hizo cálculos, tomó nota de todo lo que implicaba tener una empresa, contactó con proveedores, arquitectos, constructores, representantes de productos de la construcción… y vio que se trataba de un negocio con mucho futuro, así que lo validó y dio el siguiente paso: montar la empresa.

Innobra nace en mi casa a mediados del 2012. En ese entonces estaba embarazada de 8 meses y como ya no podía salir a trabajar –como habitualmente lo hacía–, tuve tiempo suficiente para organizar todo lo que necesitaba para habilitar la compañía. Armé mi equipo de trabajo con unos colegas arquitectos e ingenieros, quienes gustosos se sumaron al proyecto y me ayudaron a sacar adelante las obras con los resultados que esperábamos”, relató.

Para Débora lo valioso de esta hazaña –que está próxima a cumplir 6 años– radica en ver que el sueño que inició en un estudio de arquitectura hoy transforma la vida de sus colaboradores más cercanos y de sus familias, al otorgarles la posibilidad de seguir creciendo. “Hay mucha gente que no tuvo la oportunidad de terminar el colegio y la universidad como la tuve yo. Por esta razón, en Innobra capacitamos a nuestra gente y vamos alineándola a nuestra filosofía que no solo trata de que se hagan correctamente las cosas, sino de construir en valores. Solo así es posible crecer”, opinó.

En la empresa se predica con el ejemplo. Por eso, es casi normal ver a los hijos de la emprendedora por los pasillos de Innobra, como si fueran uno más del clan de arquitectos e ingenieros que trabaja en el lugar. Y es que Débora considera importante el hecho de mostrarles que “el trabajo completa al ser humano” y que uno debe esforzarse para conseguir lo que quiere.

Itaú, gran aliado. A los seis meses de su creación, Innobra solo contaba con 2 clientes y necesitaba al menos otros 2 clientes más para afianzarse en el mercado. Entonces, haciendo gala de su audacia y de su gran personalidad, Débora decidió participar de un concurso de proveedores que convocaba Banco Itaú. Estaba convencida de que su empresa reunía todas las condiciones requeridas por el banco para ser la ganadora de la competencia. Y no se equivocó… Innobra pasó holgadamente la prueba y desde hace 5 años trabaja de forma ininterrumpida con ellos.

Hemos realizado pequeñas y grandes obras para el banco en tiempo récord, pero cuidando siempre la calidad de nuestras terminaciones”, indicó la empresaria. También dijo que Banco Itaú no solo le dio esa oportunidad de desarrollarse como compañía, sino que también capacitó a su equipo de colaboradores en materia de Responsabilidad Social Empresarial, en Gestión de Calidad Empresarial y en otras áreas que contribuyeron a la mejora de sus procesos internos y administrativos, así como el fortalecimiento del negocio.

Líder por naturaleza. Débora es extremadamente perfeccionista; le gusta estar en cada detalle, en cada proyecto y le encanta asumir nuevos desafíos. Confiesa que su pasión por la arquitectura hizo que en ocasiones se perdiera de varias etapas del crecimiento de sus hijos Agustina (16), Joaquina (5) y Benjamín (6). Sin embargo, afirma que “los líderes –y más aún las mujeres– tienen esa habilidad de mirar en 360º y hacer siempre un seguimiento de todas sus responsabilidades”.

Y no es para menos, liderar una empresa de terminaciones de obras, constituida en un 98% por hombres, hace suponer que la emprendedora guarda siempre un as bajo la manga, que le permite triunfar en este segmento. Sin embargo, ella expresa con total naturalidad que solo le basta con tener aplomo, ser firme en las decisiones y trabajar con seriedad.

Lo principal es tener claro el objetivo al que se quiere llegar y perseverar. En el camino hay siempre trabas y uno debe tener la suficiente entereza para sobrellevar cada situación que se presenta. No hay nada que sea imposible de hacer, solo es necesario encontrar el camino correcto”, aseguró.

Además, cuenta que el capital más importante que tiene la empresa son sus recursos humanos. Esta se compone de 25 personas trabajando de forma directa, entre ellas personal administrativo, de compra, logística, ventas, arquitectos operativos, oficiales y ayudantes de cada rubro y cuadrillas, a las que se suman unos 35 profesionales externos que dejan todo de sí en cada terminación. Juntos se ponen la camiseta y asumen el compromiso de ofrecer soluciones eficientes, productos de excelente calidad para cubrir las necesidades tanto en obras nuevas, reformas de viviendas, mantenimiento de residencias, oficinas, empresas, comercios, edificios, escuelas, etc.

Todo programado. Débora no deja nada al azar. Es una mujer que se traza metas y las cumple. En los próximos 5 años proyecta dirigir una empresa de aberturas especializada en sistemas diferenciados de alta gama, incorporar nuevas tecnologías a Innobra y ser una firma referente dentro del mundo de la construcción en Paraguay.