Comprometidos con la agenda 2030

El sector privado es un aliado indispensable para potenciar el trabajo, optimizar esfuerzos o trazar alianzas que contribuyan a alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Con una nueva directiva, la Red del Pacto Global Paraguay se suma al compromiso de buscar estrategias para cumplir con la agenda 2030 aprobada por la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas (ONU).

La Red del Pacto Global Paraguay tiene nueva presidencia y junta directiva. Al frente de la organización se encuentra Matías Ordeix, en su carácter de director de Cafepar, empresa adherida al Pacto hace varios años. Es que, en realidad, los miembros de la Red no son las personas, sino las propias organizaciones o compañías, que asumen el compromiso de trabajar por una sociedad más justa.

Aunque mayoritariamente la red está compuesta por empresas, también forman parte de ella, las ONGs, universidades e instituciones del Estado. La presidencia –por lo general– está a cargo de un representante del sector empresarial por ser el movimiento más fuerte y de mayor presencia dentro del grupo.

Desde hace unos años, Matías viene ejerciendo funciones en el directorio de la Red, también fue vicepresidente y desde este 2017 asumió la presidencia, cargo desde el cual pretende impulsar al sector privado a involucrarse en los ODS o la llamada Agenda 2030. En esta entrevista concedida a FOCO brindó detalles de los desafíos que se avecinan.

–¿Qué implica desde el punto de vista personal haber asumido la presidencia de la Red del Pacto Global Paraguay?

–Desde el punto de vista personal, sacrificio y mayor compromiso. Trabajar para una organización como el Pacto Global significa dejar de lado la agenda privada o laboral, para trabajar por la sociedad. Y eso se traduce en horas de viajes, reuniones, y mucho lobby. Por suerte tengo un socio en la empresa que tolera mis ausencias, además de un equipo gerencial muy consolidado. Así que me quedo tranquilo porque la empresa se maneja bien, aunque yo no esté. Es también un doble desafío porque obviamente estar en la Red como empresa, a través de Cafepar, y en la presidencia, significa que el compromiso debe ser mayor. Uno no puede decir que la empresa está comprometida con la sociedad, si no obra en consecuencia.

–¿Qué esperas aportar desde la presidencia?

–Mis conocimientos. Hace muchos años que vengo trabajando en la parte de responsabilidad social empresarial y en liderazgo de equipo. Pero este no es un sistema presidencialista, donde uno opta cómo quiere manejar la Red, es un directorio muy bueno, de representantes de empresas muy grandes. Con esos compañeros de directorio, vamos a proponer un estilo de liderazgo, que se destaca por el trabajo en equipo. Vamos a dividirnos las tareas, aunque si bien uno a veces como presidente asume la responsabilidad de otros aspectos, nos aportarnos mutuamente. En la Red casi todo se hace en equipo.

–¿Qué es la Red del Pacto Global?

–La Red nace en 1999 en el foro de Davos, a iniciativa del secretario general de Naciones Unidas en ese momento Kofi Annan, quien llegó a la conclusión de la necesidad de hacer un pacto en pos de la sustentabilidad global y empresarial. Desde su inicio no solo quería incluir a las empresas sino a todos los actores de la sociedad. Se concreta su conformación en el 2000 con integrantes como empresarios, organizaciones sociales, academias, y organismos estatales. La Red fue creciendo y hoy son poco más de 13.000 miembros a nivel global. Del listado de empresas de Fortune Global, por lo menos 150 son miembros de la Red y son compañías que entendieron que el negocio pasa también por hacer una contribución social. Las empresas tienen que colaborar con la sociedad, interactuar entre los diferentes organismos y hacer tareas en conjunto por el bien común.

–¿En Paraguay cuándo comenzó?

–Entre el 2006 y el 2007 comenzó a trabajar un grupo impulsor en Paraguay que generó el acercamiento a lo que es el Pacto. En el 2009 se crea lo que se llama Red del Pacto Global Paraguay que depende del Pacto Global con sede en Nueva York, de Naciones Unidas. Interactúa con todas las redes mundiales, pero en realidad más con las regionales. Esto permite replicar lo bueno que se hace en otros países, y propone entre otras acciones, talleres, tareas, investigaciones que buscan hacer crecer la red local. En Paraguay hay más de 70 miembros conformados por más de 40 empresas y el resto son universidades, ONGs y algunas entidades públicas, como por ejemplo Itaipú, una entidad semiestatal, que está muy vinculada a la Red.

–¿Cuáles son los principios del Pacto Global?

–La red está basada en cuatro principios fundamentales que son los Derechos Humanos, Derechos Laborales, Anticorrupción y Medio Ambiente. En esos cuatro ejes hay muchos trabajos que se realizan en nuestro país.

–¿Cómo trabajan?

–La Red tiene un sistema de trabajo tal vez poco conocido y por eso nos interesa compartir la experiencia. Tenemos una junta directiva que trabaja con mesas temáticas que se ciñen dentro de los cuatro ejes e incluso hay una quinta que se llama Equidad y Prosperidad. Las mesas están integradas por 10 a 12 colaboradores de las propias empresas adheridas al Pacto. De esta forma, las empresas donan tiempo para que las personas puedan trabajar en esas mesas temáticas. Lo bueno es ver dentro de una misma mesa a competidores comerciales como aliados en la Red.

–¿Qué aportes importantes han concretado desde la Red?

–Dentro de los aportes más importantes de la última historia, hay un trabajo realizado con la GIZ (Cooperación Alemana de Desarrollo) del impacto de la violencia contra la mujer en las empresas. Esta investigación se había hecho en Perú y Bolivia y se replicó en Paraguay. Para ello, se pidió a las empresas que abran sus puertas para hacer un análisis de cómo afectaba la violencia en las empresas. Se hicieron 5.000 encuestas a funcionarios que voluntariamente querían participar y en forma confidencial. Contestaban lo que entendían por violencia, entre otras preguntas, se tabularon las encuestas, se trabajaron con muy buenos métodos científicos que dieron unos números. Con ello se pudo determinar cuánto le cuesta al sector empresarial no trabajar el tema de la violencia física o emocional dentro de sus compañías. No solo se ve afectada la productividad de la persona violenta o violentada por encontrarse mal anímicamente, sino la de los compañeros de trabajo de una persona que sufrió violencia. El hecho de tener que acudir tres o cuatro veces a la Fiscalía a declarar o a los juzgados desgasta.

–¿Cuál fue el resultado?

–Se determinó que la productividad laboral perdida por violencia contra la mujer, para las empresas representa un valor monetario de USD 734 millones al año, equivalente al 2,39% del PIB de Paraguay. Esto sin incluir los costos del Estado, por justicia o salud vinculados a la violencia. Se hizo la presentación de un libro y se propuso un Modelo de Gestión Empresarial para Prevenir la Violencia contra las Mujeres, seminarios online, todo ello, para paliar esta realidad dentro de las empresas.

–En materia de medio ambiente, ¿qué propuestas hubo?

–En medio ambiente se hizo una interesante Guía de Reciclaje. Se trabajó con la Seam (Secretaría del Ambiente), con otras organizaciones y el Pacto a través de la mesa de medio ambiente hizo una guía práctica para uso del empresariado y de las organizaciones. Ésta plantea cómo se pueden reciclar varios productos o materiales caseramente o a través de empresas que se dedican al reciclaje. Es un manual sencillo, bien autóctono, con todos los datos y contactos locales de cómo reciclar todo lo que se puede. También se realizó otro manual sobre el uso eficiente del agua, que recomienda desde temporizadores en las canillas de los baños, el uso de agua de lluvia para regar las plantas, entre otros. Estos son productos de la mesa temática. Ahora estamos proponiendo un evento en Encarnación para este mes de julio, sobre cambio climático con conferencias para explicar el impacto de la deforestación, la contaminación, la realidad paraguaya y de los productores. Lo que quiere hacer el Pacto es concienciar sobre buenas prácticas en cada uno de los ejes temáticos.

–¿Cómo reportan las empresas sus progresos?

–Las empresas firman un compromiso ante el secretario general de las Naciones Unidas para trabajar en los principios, que implica además realizar la comunicación de progreso. Anualmente la empresa decide qué mejorar, qué quiere implementar. Por ejemplo, si eligiera enfocarse en el medio ambiente, podría plantearse trabajar en la reducción de desechos o cubrir la huella de carbono comprando campos para reforestación. La empresa elige el foco que quiere trabajar en el año y tiene la obligación de compartir la comunicación de progreso online. Si bien no hay un fiscalizador o alguien que valida lo que se comunica, es una declaración voluntaria de compromiso que queda expuesta ante la sociedad. Como Cafepar trabajamos internamente con nuestros recursos humanos, tenemos 17 beneficios con los empleados, como el pago del 70% de los estudios, día libre la fecha de su cumpleaños, bonos anuales. Además de los beneficios de carácter económico hay otros como el día de la familia. Cada uno elige qué quiere hacer hacia adentro de la comunidad y lo comunica.

–¿Qué ganan las empresas?

–Más allá de ser reconocidas como empresas socialmente responsables, que no es poca cosa, hoy en día en Europa para conseguir un crédito bancario no solamente tenés que presentar un balance fiscal o contable sino que tenés que presentar un balance social. Es decir, solo dan créditos a empresas que hacen algo por la comunidad. Cada vez eso se da más en Paraguay. Uno elige a sus partners o colaboradores o proveedores, analizando que tan responsables son. Por otro lado, los propios empleados de las empresas trabajan mucho más cómodos y a gusto en empresas socialmente responsables. Desde el punto de vista de herramientas, la Red tiene una amplia gama de capacitaciones, talleres online y el hecho de compartir con otras organizaciones hace que se entienda cómo trabajan otras empresas y animan a sumarse a la acción o hacer algo similar. Ese contagio de hacer cosas positivamente es parte importante de la Red.

–¿Cuál es el desafío que tienen por delante?

–El gran desafío de esta junta nueva son los ODS que fueron desarrollados en el 2015 conjuntamente con la cumbre de cambio climático. Paraguay, juntó con cerca de 190 países, firmó los Objetivos de Desarrollo Sostenible, o la conocida agenda 2030 que tiene 17 puntos que se deben cumplir. Son muy amplios y van desde el fin de la pobreza hasta la igualdad de género o el cuidado del agua. Paraguay, por decreto, conformó una comisión interinstitucional gubernamental, pero está claro que el Pacto quiere sumar al trabajo del Estado que solo no puede hacer todo, sin un compromiso del sector privado. Nosotros somos como un motor para juntar organizaciones con el Estado para empujar juntos el compromiso de los ODS al 2030. Todos los años los Estados tendrán que comunicar como están avanzando, entonces el Pacto con su comunicación de progreso va a tener que reportar también como trabajan para este gran desafío. Por eso instamos a las empresas a tomar los ODS y trabajarlos más, hacer lobby para lograr un acercamiento con el Estado, para ver cómo podemos trabajar juntos en una agenda país, con todos los integrantes.

PERFIL

En Uruguay se graduó en Comercio Internacional

Cuenta con un MBA cursado en Cesma (Madrid, España)

Máster en Marketing por la Universidad Americana

Realizó varios cursos de especialización en universidades de México y Estados Unidos

Director-accionista en Cafepar Comunidad Corporativa

Presidente de la Cámara Uruguayo Paraguaya

Miembro del directorio de la Federación de Cámaras Binacionales

Presidente de la Red del Pacto Global de Paraguay