Luego de haber pasado un pri­mer semestre con el golpe bajo recibido por la economía, la segunda mitad del año está transcurriendo con mejores señales. Pero estamos ahora con el fuerte avance de la pandemia en las principales ciu­dades del país, lo que hace temer por el futuro.

Aunque a fines del segundo trimestre del año mejoraron los números frente al hundimiento registrado en abril, los pronósticos del segundo semestre son de mucha cautela. El gran aumento de los casos de coronavirus y la amenaza de que el escenario vaya empeorando debilita cualquier cálculo optimista inicial. Por eso las previsiones que se tienen para los próximos meses son muy conservadoras, aunque hay señales evidentes de que las cosas puedan ir mejorando.

Las previsiones del Banco Central del Paraguay (BCP) señalan que la caída de la economía será este año de 3,5%, por lo que no hay que hacerse ilusiones sobre un fuerte resurgimiento. Lo que quiere decir que la actividad económica seguirá muy afectada y no habrá mucho avance en lo que resta del año.

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Teniendo en cuenta que la curva de con­tagios y muertes está subiendo, algunos sostienen que la actividad social y eco­nómica continuará débil hasta que no se consiga una vacuna contra la enfer­medad que podría darse a mediados del 2021. Y debido a ello solo a partir de ese momento podría asegurarse un mejor desempeño económico con todo lo que ello implica.

Los que sostienen este argumento afir­man que mientras no haya una vacuna contra el mal no se podrá volver a la nor­malidad total por la inseguridad y la incertidumbre existentes. Y dan como ejemplo lo que está ocurriendo en algu­nos países de Europa, como España, que luego de haber pasado el pico del corona­virus volvieron a recaer con la aparición de muchos nuevos casos y el fuerte golpe a su economía que depende del turismo.

Los que ven una perspectiva más pesi­mista creen que la caída del PIB será este año del 5% y agregan que la expectativa del aumento de la actividad económica en el segundo semestre es sombría.

Pero no todo son malos augurios, pues el comportamiento del segundo trimes­tre después del bajón de abril da ciertas esperanzas. Un vocero de Basanomics indicó que la recuperación inicial des­pués del primer trimestre es relativa­mente rápida y es una de las más fuertes a nivel regional. Después de abril el buen comportamiento se registró en la telefo­nía móvil, con un alza de 11%, los mate­riales de construcción con 5,8%, además de las ventas de supermercados y distri­buidoras que crecieron 1%. Esta tenden­cia proseguiría en el tercer trimestre, mediante la reapertura de los negocios como los grandes centros comerciales, los restaurantes y patios de comida, que se está consolidando.

De los errores y aciertos del inicio de la lucha contra la pandemia han quedado lecciones importantes que aprovechar. Por ejemplo, afirmar que para cuidar la salud hay que desatender la economía es una postura equivocada, porque ambas cosas son parte importante de una misma realidad. Felizmente, este error se fue corrigiendo después de abril y la actividad económica comenzó a moverse para desandar el camino del encierro for­zoso. Hay que tener suficiente equilibrio para no volver a posturas extremas que puedan perjudicar al país en sus partes sensibles y causar daños más duros que los provocados por la enfermedad.

Entre las lecciones aprendidas está que para combatir con chances al covid-19 hay que tener una economía fuerte para poder financiar las inversiones en salud que se requieren y para sostener la estructura productiva con empresas fun­cionando y trabajadores con empleo.

Por eso el Gobierno tiene que apos­tar más fuente por la economía a pesar del avance de la enfermedad para que la mayoría de los que habitan este país tenga la posibilidad de continuar su vida sin otros sobresaltos que no sean los del covid-19. Para asegurar el sostenimiento de la gente, se debe incentivar el vigor de las empresas que crean y sostienen los empleos. Y para sostener las fuentes de trabajo hay que darles ayuda financiera e incentivos que aumenten el consumo y agilicen la maquinaria productiva.

Hay que aprender de los errores y apun­tar hacia la conquista de nuevos aciertos.

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