Las predicciones de la situación económica del país para lo que resta del año son delicadas y el último ajuste actualizado de cálculos hecho por el Banco Central del Paraguay (BCP) revela que será peor a lo que había calculado en abril, lo que está dando la razón a estudios de otras enti­dades que hablaron en parecido tono.

Análisis realizados por entidades eco­nómicas especializadas hablan en tér­minos similares sobre el bajón de nues­tra situación económica, con cifras más o menos desfavorables, pero todas con el dato de que el Paraguay se está viendo también arrastrado con más fuerza por la pandemia económica que azota a todo el mundo.

Voceros del Banco Central refirieron esta semana que sus estudios recientes indican que en lugar de que la econo­mía paraguaya caiga este año en 2,5%, como señalaron en abril, tendrá un des­empeño peor con una disminución del 3,5% del producto interno bruto (PIB). Explicaron que el comportamiento de diversos factores incidirá en un mayor bajón, como los sectores secundario (la industria) y terciario (los servicios), que tendrán desplomes más pronunciados que los previstos inicialmente, como será el caso de la manufactura, la elec­tricidad, agua, comercio y otros servi­cios. El sector industrial caería el 2,3% y el de servicios, el 6,7%.

Por el lado de la demanda, estima una disminución importante del consumo privado, lo mismo que el público debido a que el Estado hará otros gastos por las exigencias de la pandemia. En cuanto a las exportaciones, aguarda una baja del 4,5% con un importante descenso de las reexportaciones, y calcula que las importaciones tendrán una reduc­ción del 5,1%. Cifras que serán contra­rrestadas con un alza de la agricultura que crecerá en 10,5% y de la ganadería, con un 5%. También se tiene una buena expectativa por la formación de capital fijo, que podría incrementarse en 1,5%.

En su presentación de esta semana, Basanomics sostiene que la caída del PIB será del 3% este año, como ya lo había anticipado hace meses. Uno de sus voceros precisó que todavía hay sectores que siguen en una crisis total, como el comercio de frontera.

De acuerdo con los cálculos realiza­dos por esta organización, el país está actualmente atravesando su peor rece­sión económica de los últimos 70 años, luego de salir de la guerra civil de 1947. Mencionaron que si se calcula el costo del estancamiento más el valor de la recesión del 2020, el perjuicio total para el país podría llegar a 20.000 millones de dólares. Y si no se dan los procesos de recuperación el año venidero y en el 2022, el golpe sería aún más fuerte.

Según el estudio dado a conocer por los expertos de este grupo, uno de los impactos más fuertes del mal momento económico puede verse en el consumo que tiene un bajón cercano al 20%. “La gente no puede salir, no puede consu­mir y, si tiene suerte, no perdió el tra­bajo e incluso prefiere tener niveles de liquidez por cualquier cosa. Todo el impacto se está sintiendo principal­mente en el segundo trimestre”, precisó uno de los oradores.

Aunque estimó que, si bien se superó el peor momento, aún falta mucho para salir del aprieto, y que la recuperación total podría llevar 18 o 24 meses.

El fuerte golpe a la economía paraguaya ya ha sido previsto por diversos orga­nismos internacionales y entidades especializadas en el análisis realizado más de un mes atrás. Pero los estudios más recientes de la banca estatal, cono­cidos esta semana, indican que será más duro aún.

La experiencia demuestra que, feliz­mente, después de la oscuridad vuelve la luz y luego de cualquier tempestad retorna la tranquilidad.

Esta nueva faceta actualizada de la rea­lidad debe ser analizada con sabiduría para que el Gobierno y la ciudadanía apliquen mayor energía en la tarea de recuperar el país. Es mejor no enga­ñarse y reconocer la verdadera profun­didad del problema económico para que se puedan tomar las medidas nece­sarias y trabajar con más fuerza en la reactivación económica.

Es un motivo más para no flaquear en la tarea que se ha planteado a través del Plan de Reactivación Económica y lle­var adelante la tan necesaria recupe­ración.

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