La lista de urgencias a resolver por la administración pública es casi igual a la de errores a enderezar, son tantos que corren el riesgo de perder de vista a otras amenazas que nos asechan. Desde hace un par de semanas atrás y desde varios sectores privados de la producción nacional vienen advirtiendo públicamente sobre los efectos económicos que el coronavirus está causando en sus respectivas áreas. Sobre el tema, las autoridades aún no emiten opinión, mucho menos exponen un plan de contingencia. Al finalizar el mes pasado, desde la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco) confirmaban que el precio de la soja cayó entre 10 a 15 dólares a nivel mundial. Los exportadores paraguayos paralizaron momentáneamente las negociaciones, con la esperanza de recuperar ese margen de pérdida y a la espera de que la cotización en el mercado de Chicago mejore y alcance valores cercanos a los 350 dólares por tonelada.
Hace días atrás, los exportadores de carne paraguaya reconocieron públicamente la reducción de la demanda en mercados tradicionales en los que operan. El brote del coronavirus en China –que es el mercado más grande del mundo– está obligando a los exportadores de proteína roja, que antes comercializaban con el gigante asiático, a ofertar sus productos a precios más bajos en los mercados usuales de nuestros exportadores, como Chile o Brasil.
Además, se suma la escasez de productos importados del lejano oriente, por lo que el precio de los mismos se dispara en nuestro mercado, con la consiguiente afectación en los costos de las empresas y en el bolsillo de los consumidores finales nacionales.
A causa del coronavirus, dicen los expertos, la segunda economía más grande del mundo y primera consumidora de materias primas alcanzará una recesión del 2%. El efecto inmediato es la caída de su demanda, es decir menos combustible fósil y menos commodities, por ende, caída mundial de los precios porque hay un superávit de la oferta. Entonces, el debilitamiento de la economía china repercute de manera directa o indirecta en todos los países del mundo. En el caso de nuestros vecinos, estos dependen no solo del comercio exterior, sino también del financiamiento externo, por lo que ya se anticipa que la desaceleración china devalúe aún sus monedas, lo que va a disparar el comercio fronterizo, legal y subterráneo.
El virus está sacudiendo fuertemente a los países desarrollados y los efectos en nuestra economía emergente no serán una excepción, solo es cuestión de tiempo para que las alarmas lanzadas por varios sectores empiecen a hacerse realidad. Aquí surge la pregunta: ¿el Gobierno está alerta y planificando sobre esta situación?
Los pobladores de Paraguay estamos atentos a las políticas que se propongan desde el Gobierno y desde los responsables del manejo económico nacional. Estamos a tiempo de evitar improvisar en las eventuales soluciones, se impone pasar revista no solo a nuestros indicadores, sino también a las proyecciones que tenemos para ir delineando los planes de contingencia para disminuir o frenar los efectos económicos del coronavirus antes de que sea demasiado tarde.

