La reciente visita a nuestro país del canciller de Brasil, Ernesto Araújo, ha servido para ana­lizar las relaciones bilatera­les en general, que son el tema obligado cuando se reúnen los diplomáticos. Pero al mismo tiempo se ha señalado la posi­bilidad de que el repunte económico del Brasil, luego de su crisis reciente, sea una oportunidad para que el Paraguay pueda compartir esa bonanza en lo que se ha denominado la “prosperidad compar­tida”. Esta, más que una bella expresión de deseos, puede concretarse si ambos gobiernos acuerdan de manera conjunta las medidas para apuntalar el creci­miento económico, en que el intercam­bio comercial y las inversiones ocupan un importantísimo lugar.

Nos guste o no, hace tiempo Paraguay es altamente dependiente de Brasil y debe aprovechar la oportunidad que se presenta en esta ocasión para subirse al carro de la expansión económica con más fuerza, teniendo en cuenta la buena onda existente entre ambos gobiernos.

Un año después de haber asumido el gobierno de Jair Bolsonaro, el ministro de Relaciones Exteriores brasileño hizo su primera visita oficial a Paraguay. A primera vista dejó la impresión de que, aparte del relacionamiento político, se puede mejorar la articulación de los nego­cios entre ambas naciones, que es de vital importancia para la vida económica para­guaya. En la conferencia de prensa que dieron los cancilleres de los dos países, ambos funcionarios destacaron que los gobiernos van a trabajar en fortalecer y promover las relaciones comerciales y de inversiones, y que Brasil, que retorna al crecimiento económico, quiere tener a Paraguay en este ciclo, lo que el canciller paraguayo, Antonio Rivas, denominó la prosperidad compartida.

Rivas lo explicó de este modo: “Brasil está en un momento de volver a un ciclo de cre­cimiento que esperemos sea sólido y dura­dero, y queremos que ese crecimiento se comunique a Paraguay, que seamos socios en ese ciclo de una manera mucho más intensa que el pasado”. Agregó que actual­mente el vecino país está en tercer lugar en materia de origen de inversión extran­jera en el Paraguay y que cuando se ins­tale la industria productora de biocom­bustibles de origen brasileño en Villeta, la ECB Group, estará en el primer lugar. La mencionada empresa realizará una inver­sión de 800 millones de dólares en dicho emprendimiento.

El canciller Araújo expresó que el gobierno del presidente Bolsonaro ofre­ció a Paraguay que nombre a un repre­sentante de nuestro país para integrar el Centro Integrado de Operaciones de Frontera (CIOF) de Brasil, que opera en Foz de Yguazú. Esto, con el propósito de unirse al vecino país en el combate a los delitos trasnacionales en el plan de orden de seguridad y defensa. “Brasil está invi­tando a Paraguay a hacerse represen­tar en ese centro. Nos parece que será un paso de gran importancia para la coope­ración contra el crimen”, aseveró el diplo­mático.

Con respecto a las comunicaciones, Araújo señaló que hay un menú excepcio­nal de integración en esa área. Reseñó la importancia de las conexiones entre los dos océanos que pasan por ambos países, la hidrovía Paraguay-Paraná; además de los nuevos puentes que se están constru­yendo entre ambas naciones después de más de 50 años. Anunció la creación de un grupo de trabajo para esos emprendi­mientos, entre los que está el estableci­miento de la banda ancha de internet que beneficiará a los dos países.

Más allá de los discursos y buenos deseos, hay hechos que hablan de que el gobierno del vecino país está demostrando su buena voluntad. Una muestra de ello es el aumento del cupo de compra de los bra­sileños en nuestro país de US$ 300 a US$ 500 decidido recientemente, lo que favo­recerá al comercio fronterizo. Y otra, su anuencia para el acuerdo automotor que se suscribirá la próxima semana, que res­petará la soberanía del Paraguay en sus importaciones y protegerá sus intereses en la industria del sector.

Estamos en el momento justo en que Paraguay tiene que aprovechar las rela­ciones con el vecino país para mejorar su situación económica compartiendo las oportunidades que ofrece el gigante de Latinoamérica. Que sigan viniendo las inversiones brasileñas, que aumenten las transacciones comerciales y que, si le va bien al Brasil, podamos compartir sus momentos de prosperidad mediante el esfuerzo y la cooperación.

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