A pocos meses de que concluya el año, las cifras de la economía no indican un repunte como se esperaba y las previsiones de que el 2019 termine con un crecimiento positivo se están esfu­mando, pues los pronósticos son de que se con­cretará un leve decrecimiento. La ejecución presupuestaria del principal organismo público encargado de las inversiones físicas, el Minis­terio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC), es baja. Las erogaciones estatales que se aguardaba podrían dinamizar la economía no se notan aún.

La proyección de que este año terminará con un crecimiento negativo del producto interno bruto (PIB) del Banco Itaú y de la Fundación Desarrollo en Democracia (Dende) tiene fun­damentos en el escaso desempeño que se está dando en lo que va del año. El Dende prevé un -0,5%, Itaú calcula un -1,5% y se aguarda que el Banco Central del Paraguay (BCP) hará su ajuste de previsión por debajo de 1,5% que había señalado meses atrás.

La banca matriz confirmó que en el primer semestre del año se produjo una recesión por­que en los dos primeros trimestres se sumó una contracción acumulada del 2,5%, debido a la caída de la actividad económica. Y como los números no están mejorando, la estimación en sectores privados es que en todo el año tendre­mos un crecimiento negativo, cosa que no ha sido reconocida hasta ahora por la autoridad monetaria.

Uno de los hechos conocidos últimamente apuntala la impresión de que la recuperación está aún en ciernes. De enero a setiembre, la ejecución presupuestaria del Ministerio de Obras ha sido del 54%. Lo que quiere decir que transcurridas las dos terceras partes del año, el 66,6%, la ejecución presupuestaria ha alcan­zado tan solo algo más de la mitad del total.

En los nueve meses transcurridos, el MOPC eje­cutó su presupuesto por valor de 450 millones de dólares, 370 millones de los cuales fueron para pagar obras realizadas y 80 millones como adelanto para construcciones que todavía no se están haciendo.

Si se tiene en cuenta que el Gobierno había anunciado realizar inversiones por valor de 1.200 millones de dólares en este año para reac­tivar la economía, las cifras de las ejecuciones realizadas hasta setiembre hacen pensar que en tres meses más muy difícilmente pueda alcan­zar esa suma. Lo que quiere decir que lo proyec­tado fue solo una expresión de buenos deseos que no se concreta en la realidad, lo que puede interpretarse como una manifestación de la propaganda del Poder Ejecutivo ante el pano­rama negativo que se vive.

Un detalle que no se puede dejar de lado del presupuesto del MOPC para el 2020 es que será un tanto menor al de este año, pero ello no impedirá que haya un aumento del 4% en el renglón denominado servicios personales, para contratar más empleados. La explicación de los técnicos es que a pesar de la disminu­ción global del presupuesto para el año veni­dero y el aumento en salarios para el personal la inversión en obras no sufrirá ninguna decli­nación.

Otro tópico preocupante en las finanzas públi­cas es que las recaudaciones fiscales están por debajo de las previsiones y si no mejoran osten­siblemente, el Gobierno se verá en apuros para no aumentar su déficit. Si bien la Subsecretaría de Estado de Tributación (SET) tiene un alza del 10% en sus recaudaciones comparadas con las del año pasado, la Dirección Nacional de Aduanas sufre una fuerte disminución lo que hace que la suma total recibida por el fisco sea insuficiente.

De continuar así, los analistas creen que el défi­cit fiscal llegará por lo menos al 2% este año, por encima de lo establecido en la ley, y que otro tanto podría ocurrir en el 2020 si no mejoran ostensiblemente las importaciones que son la fuente de ingreso de Aduanas.

Todo esto en un momento en que se analiza el presupuesto estatal para el 2020 en que casi todos los ministerios y organismos públicos están pidiendo aumentos de gastos por encima de lo previsto en el proyecto preparado por el Poder Ejecutivo y sin tener con qué pagarlos.

Lo malo es que a ninguno parece importarle mucho por qué está tan esquiva la recuperación económica.