Entre los mayores desafíos que tiene actualmente el Gobierno no está solo la reactivación eco­nómica, que todavía no arranca, sino que no aumente tanto la deuda pública. Debido a ello cada año tiene que hacer mila­gros para conseguir recursos y así cubrir sus compromisos con sus acreedores. Como al Estado le resulta muy difícil ahorrar en gas­tos y aumentar su recaudación impositiva, ante los nuevos desafíos que trae cada año fiscal tiene que hacer préstamos, por la vía que fuere, para tener dinero con que hacer frente a sus necesidades. Eso es lo que ocurre cuando coloca bonos soberanos.

Esta situación se pone de manifiesto ahora que se prepara el presupuesto estatal para el año entrante ante un panorama interna­cional incierto y una situación interna deli­cada. El proyecto presentado por el Ejecu­tivo al Congreso prevé gastos para el año que viene que son mayores en solo 2% al presupuesto ampliado que está actualmente en vigencia. Por lo que se puede decir que se pretende gastar lo mismo que este año, teniendo en cuenta la inflación de un poco más del 2% que se tendrá en el 2019 (hasta agosto fue solo del 1,4%).

En el 2020 se pretende aumentar la deuda a 1.551 millones de dólares, que son 250 millones de dólares más que el año ante­rior, lo que representa un alza del 16%. En la actualidad, el saldo de la deuda pública llega a 8.530 millones de dólares y más de la mitad, el 57%, ha sido contratada mediante el mecanismo de la colocación de bonos.

Lo más llamativo en esta ocasión es que el Gobierno buscará dinero prestado prefe­rentemente para pagar sus compromisos con los acreedores y no tanto para las obras públicas que pretende realizar. Así, de los 547 millones de dólares que traerá mediante la colocación de bonos, 369 millones (el 67,45%) utilizará para pagar la deuda y solo 131 millones (el 23,94%) destinará a las inversiones.

En el documento enviado al Congreso para financiar los gastos del año entrante, el 11,5% de los fondos que se prevén desem­bolsar provendrán del endeudamiento, en tanto que el 35,5% se cubrirá con las recau­daciones impositivas. El 45,3% restante corresponde a recursos propios, que son los ingresos generados por cada una de las instituciones del Estado. Por consiguiente, del presupuesto total que asciende a 85,5 billones de guaraníes, 9,8 billones de gua­raníes corresponderán a plata proveniente de las deudas que se van a contraer en el año. Lo que en otras palabras significa que el Estado paraguayo no podría sal­dar todos sus compromisos del 2020 si no obtiene dinero prestado, por su pobreza de recursos.

El fuerte incremento de la deuda pública a través de los bonos es una de las observacio­nes que se le hacen al Gobierno porque este rápido endeudamiento no va acompañado por el crecimiento de los ingresos genuinos que corresponden a las recaudaciones fisca­les. El país está adquiriendo nuevos emprés­titos en proporciones muy superiores al aumento de los recursos que puede obte­ner. Eso los especialistas lo consideran peli­groso, pues actualmente el 93% del dinero que obtiene de sus recaudaciones se usa para los gastos rígidos, entre los que principal­mente están los salarios.

Cada vez que se estudia el presupuesto esta­tal llueven los pedidos de aumentos sala­riales y gastos improductivos, como está ocurriendo en estos momentos. Muchos de esos reclamos pueden ser razonables, pero el problema es que el Estado no tiene fondos para atenderlos, y si se continúa con la pre­cariedad de ingresos, llegará el momento en que tendrá que prestar efectivo para abonar salarios, así como hace ahora para cubrir su deuda.

Debido a la existencia de más gastos que ingresos, se prevé un déficit de 630 millones de dólares, cifra que representa el 1,5% del Producto Interno Bruto, que está dentro de lo previsto en la ley.

Mirando los números presentados por el Ejecutivo, el presupuesto del año entrante será más bien pobre, ya que no tiene mayo­res pretensiones, aunque se habló de hacer inversiones por 12,8 billones de guaraníes. Pero eso está en duda debido a la escasa capacidad de ejecución de obras demostrada hasta ahora desde agosto del 2018.