Así como la culminación de un año lec­tivo se presta para hacer un balance de lo realizado, el comienzo del nuevo suele ser el momento de renovar las promesas y de concretar más proyectos para proseguir el derrotero que se ha trazado. Aun­que no porque se inicia un nuevo calendario es que todo comienza de nuevo, porque la vida de un país es un constante trajinar cotidiano donde lo de ayer prosigue hoy y continúa mañana en el incesante ritmo del día a día. Pero el inicio de un nuevo año suele ser propicio para instalar nue­vos bríos para realizar la tarea.

En este 2019, uno de los principales desafíos que tiene el Gobierno es superar el enfria­miento de la actividad económica, dinamizar las inversiones, remontar el consumo y mante­ner los niveles macroeconómicos como los reci­bió de la administración anterior. El rumbo del país ya está trazado y solo se debe caminar por él con más fuerza para alcanzar los objetivos de mayor desarrollo para el país y más bienestar para su gente.

Uno de los mayores aciertos de la nueva admi­nistración de Gobierno iniciada en agosto pasado ha sido mantener virtualmente el mismo equipo de técnicos en el Ministerio de Hacienda, donde el nuevo ministro tuvo la sabi­duría de valorar lo ya realizado y de continuar los planes ya trazados, poniendo solo el énfasis en algunos asuntos y el acento en otros, como es lógico en una nueva conducción.

Por eso, entre los logros económicos alcanza­dos durante el 2018 es que el déficit fiscal fue del 1,3% del PIB, con lo que se ha cumplido lo previsto en la Ley de Responsabilidad Fiscal (LRF). Con lo cual el Paraguay sigue man­teniendo firmemente uno de sus principales aciertos en la economía, contrariamente a lo que ocurre en otros países donde el desfasaje entre los ingresos y los gastos está muy por encima de lo considerado prudente.

Entre los nuevos retos que presenta el año recién iniciado está dinamizar los sectores más golpeados, como el consumo, que ha declinado a partir del segundo semestre del año, sobre todo por la fuerte devaluación del peso argen­tino. Con el cobro del aguinaldo y las fiestas de fin de año las compras mejoraron, pero el desafío será mantener ese ritmo en enero y los siguientes meses.

Los indicadores refieren que la inflación se mantuvo baja, en 3,2%, lo que es resultado tam­bién de las políticas adoptadas por el Banco Central del Paraguay (BCP) en los últimos años.

Pero como no basta solo con eso, está llegando la hora de tomar decisiones rápidas y enérgicas, como darle un fuerte arranque a las inversiones públicas que es responsabilidad del Gobierno. Ya pasaron 4 meses y medio de la asunción de las nuevas autoridades y todavía no se nota el arranque necesario de las obras de infraestruc­tura para mover el andamiaje de la economía. En ese sentido no hay que perder de vista que el nivel de inversiones fue del 2% del PIB en el 2018, un porcentaje inferior al alcanzado en el 2017, por lo que urge acelerar en esta materia.

Los gremios del sector privado han señalado su preocupación en este campo y han insis­tido en que el Gobierno debe apurar la adop­ción de medidas para aumentar las inversiones comenzando por poner en marcha los nume­rosos proyectos viales que están demorados. Estiman que con su ejecución se va a dinami­zar la construcción, la contratación de mano de obra y la venta de materiales e insumos, con sus consiguientes efectos multiplicadores. Tam­bién se ha insistido en que además de aumentar la inversión física, se deben incrementar tam­bién las inversiones en bienes de capital, y que no hay que olvidar que por cada dólar que se invierte, se hace crecer el PIB.

Las autoridades nacionales deben actuar con rapidez para que los pronósticos negativos que se tienen para este año no se cumplan y, por el contrario, se vayan recuperando los niveles alcanzados en años pasados mediante la acer­tada gestión anterior.

El 2019 podría ser un buen año para nuestro país, sobre todo si el Gobierno tiene la volun­tad de tomar las decisiones para emprender con energía las medidas que lo harán posible.