Fotos: Nadia Monges

Han pasado más de 50 años desde que comenzó a trabajar en radio sin muchas ganas, pero la pasión le ganó el corazón y desde fines de los años 70 es una figura imprescindible de los medios, tanto en radio como en TV. En este encuentro, cuenta sus anécdotas como animador de fiestas y se confiesa totalmente obsesivo por la limpieza y el orden “a nivel TOC”, habla de su espíritu de coleccionista y comparte historias y conceptos sobre otros profesionales del rubro, su padre, la familia y miles de detalles más. De todo ello, charla con Augusto Dos Santos, compartiendo un Expresso para el canal GEN y La Nación.

ADS: Cuando hay un arquero que tiene más e 40 años de edad y ataja muy bien, la gente admira esa vigencia. Igual que en tu caso ¿Cuál es el secreto de un éxito que lleva casi 50 años, trabajando en la noche sin perder la vigencia?

–R: Yo creo que ser un trabajador ciento por ciento, porque la noche también tiene su lado oscuro. Hay mucho “pecado”, hay mucha tradición de “yo fumo, yo tomo, yo bailo apretado”, entonces…

–Es sinónimo de desgaste casi en toda la línea…

–¡Sí! Y yo tengo 61 años y me siento totalmente pleno y disfruto de todo lo que hago. A lo mejor, ese es el secreto, disfrutar de lo que uno hace… ¡Tengo más noches que la luna yo! Comencé a finales de los ’70 en la discoteca Caracol, que ahora ha sido derrumbada y seguí luego desde la década del ’80 con los bailes… Continué hasta ahora, a pesar de la pandemia, espero que vuelvan los bailes.

–Es como más cuesta arriba preguntarle a alguien cuándo empezó, pero no tanto al hijo de Miguel Ángel Rodríguez. ¿Quién era tu padre Rubén?

–Bueno, mi padre es un referente importante de la radiofonía paraguaya y un representante importante de los que no hicieron clases en la facultad ni especializaciones en la profesión, pero la enriquecieron sus carreras con la lectura, que le permitió un buen manejo del idioma, una excelente predisposición ante cámaras y, siguiendo la tradición de aquellos tiempos que vos también tenés, que muestra que se puede trabajar sin faltarle el respeto al interlocutor, sin usar palabras hirientes para ningún sector. Eso es lo que cimentó la popularidad y el cariño ganado del público, a pesar de que mi padre muere en 1992, hoy en día lo siguen recordando con aprecio.

“COMO MI PAPÁ”

–¿Y cuál es el momento en el que Rubén, como dice la canción infantil, afirma "Yo quiero ser como mi papá?

Bueno, yo siempre quise ser como mi papá , pero en otros detalles, como su perfume Yardley… recuerdo siempre que él sacaba su pañuelo de tela como se usaba antes y ponía en él esa lavanda del perfume de ese tiempo, y después ponía el pañuelo en su saco o en el bolsillo, de acuerdo a su vestimenta. Pero también hay que tener en cuenta que cuando yo tenía dos años, mi hermano mayor, 4, nos vamos de Asunción a Pilar y empezamos a ser ¡los hijos del director de la radio ZP 12! Eso era importante. Era como ser hijo de un gobernador… (risas). Crecimos en esa situación privilegiada en ese entonces.

–Y crecieron “debajo de la antena” de la radio regional tan importante.

–Sí, con todos esos personajes importantes de esa radio de entonces, Ilfon, Niní, Salcedo, Lulú Ortiz, gente de entonces que nos llamaban y nos decían “vení pues pende… decí algo”. Entonces hablé, aunque en esa época no me gustaba, hasta que vine a Asunción. Vine porque don Miguel Ángel dijo a sus dos hijos varones que debíamos venir a Asunción a hacer la secundaria. Entonces vinimos al Cristo Rey.

–Dejaron Pilar.

–Nosotros estuvimos en dos colegios de Pilar, el Nacional Número 7 y el Cristo Rey, que está al costado de la Iglesia entonces. Cuando vinimos acá, mi amigo era el hermano de Jorge Mateo Granada, Héctor Granada, y trabajaba en radio Chaco Boreal y lo fui a visitar, era mi amigo de Pilar. Y ahí me pilla un argentino que era productor y me dijo que tenía que hablar porque tenía buena voz… te espero mañana y ahí empece. Pero no fue un comienzo exitoso ni próspero porque yo no estaba interesado en la carrera.

–Era una aventura…

–Sí. Hasta que llega el momento en que mi aventura en la radio Chaco Boreal coincide con la obligatoriedad de ir al servicio militar de entonces. Así, papá piensa y me dice si me interesaría hablar en Radio Nacional.

–Como parte del servicio obligatorio.

–Sí, entonces era cadete de mañana en el Palacio de Gobierno y a la tarde, locutor en Radio Nacional, ahí empezó todo.

–Comenzaste como una especie de locutor “colimba”…

–Exactamente. Yo digo siempre “cadete locutor”, entonces era la forma de cumplir el servicio militar sin perder la radio. Hasta Elvis Presley perdió más de un año de carrera y popularidad por cumplir con el servicio militar. Y yo cumplí en Radio Nacional, tengo mi baja del servicio y todo, luego fui a Radio Ñanduti y luego a Primero de Marzo, donde despegué. Tuve mucha suerte, me enviaron a Inglaterra. Enriquecí también lo que no tenía, que eran estudios superiores de la profesión, igual que papá, continué lo mismo, empírico pero enriquecido con experiencias y viajes.

PREPARARSE

–Esfuerzo personal…

–Sí. Tengo tres cursos que son importantes: de disc jockey en Pasadena, California, con la Billboard; de locutor en el Iser (Instituto de Formación de Locutores) en Argentina; e inglés, en el Bell School en Inglaterra. Con eso, hice una “diferencia” que me permitió destacar.

–¿Qué es el plus ese que distingue a las personas que logran el éxito? Porque hay personas muy buenas, formadas, pero no todas llegan a conseguir “ese plus” que las distingue.

–Sí. Creo que la clave es no quedarse, sino ir enriqueciendo, conociendo lo que se pueda. La experiencia es un libro no escrito. Siempre digo, cuando me piden consejo, que la gente escribe sobre sus vidas, pero las experiencias no, pasar por situaciones como que te echen, por ejemplo, cuando sos joven porque tuviste problemas de comportamiento, aunque vos querés cambiar, quedás marcado… muchas situaciones.

–¿Podríamos decir que los llamados “golpes” de la vida son aleccionadores?

–¡Claro que sí! Yo creo que de todo golpe tenés que sacar algo, una lección y salir afuera para triunfar. Yo creo que hice eso y hoy en día, considero que soy un referente importante de los últimos casi 50 años de la radio y la televisión en Paraguay.

–¿Qué definición tenés de esto de hacer radio más allá del micrófono y el comunicarse con la gente?

–Yo creo que la radio, a pesar de los cambios de la tecnología, es el único medio que se mantiene inalterable. La televisión ya ha dejado parte de su fuerza a los canales de cable, los contenidos a las redes sociales, pero la radio continúa. Uno sube al auto y escucha radio, está limpiando la casa y escucha radio, uno está estudiando o es doctor y ahí está la radio. La radio siempre está, a pesar de que hoy en día, tenés miles de posibilidades… Canales de cable tienen musicales desde reguetón, clásico, de los ’80 o setentosos, pero la gente prefiere escuchar radio. Yo, definitivamente soy un “animal de radio”. Apenas me levanto a la mañana, mientras me afeito estoy escuchando AM, para informarme. Y eso que en el programa de la mañana “Vive la Vida” yo no me meto en las noticias, pero quiero estar informado. Me subo al auto y sigo escuchando la radio. Y no es por necesidad, porque lo mío es entretenimiento, diversión: “Hola qué tal”, “Va a llover”, otro tipo de cosas. Pero yo a la vez, estoy enterado de todo lo que ustedes, los periodistas de radio, dicen porque los escucho. Por eso creo que la radio me gusta tanto, o más que la tele. Porque te permite jugar, exponer una historia, anécdotas… a mi me gusta compartir con la gente, por ejemplo, historias de artistas famosos que conocí o conozco y la gente no sabe...

“ENFERMO A NIVEL TOC”

–Justamente sobre eso… si vos tuvieras que contar 5 o 3 claves del éxito que como conductor de radio ya no tenés vos que contar porque lo tenés ¿Cuáles serían esas claves?

-Para mí, porque otras personas pueden tener otra mirada, primero, ser ordenado, meticuloso…

–Ordenado, ¿hasta…?

–Yo soy ordenado “enfermo”, a nivel TOC (risas), pesado ya de vez en cuando.

–¿Y cuáles son los síntomas por ejemplo que te pueden molestar?

–Por ejemplo esto (muestra cosas en la mesa) esto me puede llegar a matar… (risas), mi obsesión es poner las cosas en su lugar, veo que tus lentes están muy bien puestos… Yo arreglo de nuevo la cama antes de dormir, cada cosa tiene su lugar, me sacan de quicio las cosas desordenadas…

–Yo en tus redes te veo muy ordenado, he visto parte de tu discoteca y traté de buscar un detalle, aunque pequeño, de desorden, y no encontré…

–Y no, porque lo arreglo todos los días. Bueno, para continuar…

–Primero, orden entonces.

–Sí, orden, y, sobre todo, pulcritud. Yo digo, otro factor que hace la diferencia, aunque muchos exitosos no lo son, es tratar de ser buena gente, yo tengo una lucha a diario por serlo, laboralmente hablando digo… Sé que hay gente que busca otro camino, consiguen el éxito de otra manera y lo tienen, pero bueno.

–¿Tercero y más ?

–Y tercero, también muy importante es “si no tenés, buscá tenerlo”. No te conformes nomás con ver series de TV. Si no fuiste a la universidad, buscá información, documentales, leé, informate, formate todo lo que puedas, no ver nomás series televisivas. Después (cuarto), algo muy importante es ser respetuoso con la empresa en la que estás trabajando. Más allá de que la propia empresa, como en este caso de la pandemia, tome decisiones que te afecten, siempre con respeto, porque así también te respetarán. A veces, las empresas pasan por situaciones puntuales, no definitivas.

–¿Y algo más en esta receta para el éxito?

–Y, por último, respetar a quienes pueden considerarse como tus “contrincantes”. Yo creo que soy una de las pocas personas que disfruta con el éxito de sus supuestos contrincantes, como el caso de Bruno Masi, yo destaco que es un gran profesional, muy bueno. No sé si todos son así, pero me gusta que les vaya bien. Me alegro mucho que Mario Ferreiro vuelva ahora a la radio luego de su paso por la política, quiero que le vaya bien, a Ricardo Rodas Vil, los nombro a ellos porque puede la gente considerar que son mis rivales, pero en realidad los respeto y me alegro con ellos, nombro a ellos pero hay más.

LA TELE Y LA MÚSICA

–¿Cómo hace una persona que está todos los días frente a un micrófono para que las audiencias no adviertan que hoy es un buen día o malo para vos?

–Yo tengo un dicho que conocen todas las personas que han trabajado conmigo: “todos mis problemas están en mi auto”, nunca los meto en el trabajo. Eso ayuda, hay problemas, pero trato de ponerle siempre la buena onda; la idea es ponerle historias que contrasten con la realidad.

–¿Y la tele cómo comenzó a ser importante para vos?

–La tele empezó para mí en 1979. Yo tenía a papá que estaba en Canal 9 y lo tenía a Héctor Velázquez, mi padrino, en el mismo canal; y yo me iba, más que nada para robarle el auto a papá. Y hubo una oportunidad en la que Radio y Televisión Española (RTE) pide una persona que no sea de los medios, poco conocida, y ahí aparecí yo. Y hay una anécdota muy interesante. Vienen los referentes de la importante cadena española y nos vamos a recorrer calles de Asunción y nos vamos a San Bernardino. Recuerdo que el productor dijo: “Hagamos una comparación ¿cuánto cuesta una llamada telefónica?” –en ese entonces se usaban fichas– y yo hice una comparación que casi me cuesta la carrera porque le dejé mal parada a la Antelco. Papá me salvó porque iba a ser sancionado, seguro. ¡Era 1979! me iban a quitar el carnet cuando menos. Así empecé. Y después, Radio y Televisión Alemana (Transtel) tenía unos programas enlatados que venían en U Matic, recuerdo, de cinta y no tenían presentación. Entonces mi padrino, Velázquez, me dice si no quería presentar yo. Y ahí empezó la historia de hacer musicales. Y así, me fui al 13, luego volví al 9. Y luego, nuevamente al Canal 13, pero ya dejando los musicales porque me preguntaba hasta cuándo podría seguir teniendo éxito con musicales… a pesar de que, como soy tan ordenado, tengo la historia del primer programa musical de Inglaterra hasta el último video clip grabado de la televisión mundial. Hasta hoy en día es un negocio hacer programas musicales, de distintos tipos, es decir, que en eso yo estaba equivocado, pero me perfilé y empecé a hacer “Vive la mañana”, de ahí pasé a Telfuturo, con “Vive la vida” y continúo hace 18 años haciendo ese programa.

EL COLECCIONISTA

–¿Tenés idea de cuántos registros, archivos, materiales tenés en tu casa guardados?

–Tengo 8.000 cedes y 3.000 dvd’s, vinilos es lo que tengo poco porque me acostumbré a grabarlos para escucharlos en el auto o como cds, aunque ya encontrás un tocadiscos portátil que se carga a batería, así que ya puedo escuchar también en el campo, un disco…

–Hay una onda de volver, de lo retro…

–Tengo esos discos, esos vinilos de los ’80, de antes de casarme, esos discos de Voltop, Música en Libertad, Alta Tensión, que se consumía mucho y los millenials no han de saber de qué estamos hablando… tengo Barry White, Los Bee Gees, todos esos vinilos que puedo escuchar… es más, a mi nieto el menor, o al mayor también les muestro, les hago escuchar esos temas. Tengo programas también grabados y ahora estoy juntando fotografías, porque la gente se resiste a guardar fotografías. Tengo fotos de Rodolfo Schaerer Peralta, del papá de los Farina, que era un extraordinario locutor, de otras personas importantes de la locución paraguaya, porque hay que tener registro de esas grandes personas, saber quiénes fueron los que iniciaron las radios más importantes, su historia…

–¿Cómo ves las nuevas generaciones en la radio?

–Hasta hace unos años, se decía, digo se decía porque nos reunimos cada vez que podemos con Bruno, Mario, Beto y otros referentes de la misma época y decíamos “no hay banco”, hablando en términos futboleros. Y no los veíamos desde nuestra óptica, pero hay que ser sinceros y entender que esto se ha roto, porque hoy ves un chico de 16 años conduciendo un programa prime time, o de 18 años, o gente sin experiencia. Han cambiado las pautas, a pesar de que hay mucha gente que prefiere aún programas más estructurados, como un noticiero. Han cambiado las cosas y eso también es bueno, porque debe existir una gran variedad. Siempre digo que “el dial es ancho, de izquierda a derecha, buscá lo que te gusta y quedate ahí…”. Y lo mismo pasa con la televisión, en donde hay una inmensa variedad de opciones.

LA POLÍTICA

–Hace rato, recordaste a Mario y la política y lo que te dolió como su amigo su experiencia ¿Eso influyó para que al final desistieras de candidatarte a gobernador de Central?

–Bueno, hay que ser sincero. Yo quería entrar en política. Por lo que prometía, para mí y también para mi familia, pero creo que al final ganamos todos: mi familia, yo… Pero el escarnio público, el tener como tengo una vida en la que nadie se mete, porque ¿quién se puede meter con alguien que trabaja, que no le roba a nadie?

–Eso en política no funciona.

–Sí, seguro. Y viendo el ejemplo de Mario, me entristece porque sé que él es un tipo entregado a eso, trabajó mucho siempre en eso y a lo mejor tenía un proyecto interesante. Él está volviendo a la radio en varios proyectos como la Megacadena y una radio romántica como yo, así que a lo mejor perdimos a un político y ganamos a un comunicador.

–¿Y no te planteás volver a intentar en la política?

–No. La verdad es que creo que ya no.

–Como animador, podría decirse que no queda lugar en el país que no conozcas, has estado en todas las fiestas…

-Sí, solamente a una ciudad del Paraguay no he ido a animar una fiesta.

–¿En qué ciudad?

–En Nueva Londres, y te vas a reír cuando te diga porqué.

–¿Porqué no Nueva Londres?

–Porque ahí se hace la “fiesta del barro” y se tiran con barro y yo ¡ni loco voy a dejar que alguien me tire o tirar barro!

–¿Y no te invitaron alguna vez?

–¡Síí, me quisieron contratar mucha veces, pero ni loco! Yo plancho mis propias camisas, cuido mi ropa a full y mirá si voy a jugar con barro…

–En los carnavales?

–He sufrido… (risas) Fui varias veces y me aguanté que me tiren espuma en la cara y bueno, pasó… ahora seguramente cuando llegue a Encarnación me van a llenar de espuma a propósito (risas).

–Anécdotas por miles de pueblos y lugares…

–Sí, miles. Una no más te cuento. Cuando me fui por primera vez a Puerto Elsa, no había puente para cruzar el río ni nada, como hay hoy. Entonces nosotros pactamos con quienes nos contrataron que el equipo iba a ir por Clorinda antes y se iba a instalar, nosotros después. Se instala el equipo y estaba pautado que cuando llegáramos a la zona, iba a haber un tipo en bote que, remando nos iba a pasar. Fuimos y le dijimos que cuando termináramos de actuar, le íbamos a avisar con un silbido para que nos busque de nuevo en la orilla para volver. Fuimos, actuamos, triunfamos hasta que se terminó el gasoil del generador porque en esa época no había luz tampoco, así que la fiesta terminó pasada la una, con el gasoil. Y entonces, desde esa hora, estuvimos silbando como locos desde la orilla pero el tipo jamás se despertó hasta las 5 y media de la madrugada que nos fue a buscar… Así ese tipo de cosas, de puentes, caminos, situaciones, edictos, de todo nos pasó.

–Un trabajo intenso.

–Sí. Y ahora, las ciudades tienen sus propias discotecas, pero antes nosotros éramos la discoteca, entonces era un constante ir y venir por caminos, rutas, etc. Yo modifiqué un auto para poder dormir atrás, tuve un chofer que me ayudó a asegurarme en viajes intensos. Imaginate, podíamos tener una fiesta a las 9 de la noche en Caacupé, un baile en Encarnación a la 1:00 y luego de regreso a Central, un picnic bailable a la tarde… Una locura. Hay que estar bien para eso… recuerdo que en una madrugada, un día nosotros hicimos 7 bailes, en la misma noche.

–¿Cuáles son las ciudades con gente más divertida del país?

–Sí. Hay muchas, Ciudad del Este, Luque es una de ellas, son muy divertidos. También Caacupé. Pedro Juan Caballero. En Encarnación, ahí tenés que ganarte todo, porque es una mezcla muy fuerte, una vez que te ganás el cariño, ya no parás de pasarla bien. Animamos en el sambódromo. Caaguazú, Caazapá… donde hay un festival maravilloso. Muchos lugares son maravillosos y en Asunción hay mucho cariño también. Esas son muy divertidas pero todas tienen su encanto…

–¿Vos creés que la vida te debe algo?

–¡Nooo! Al contrario, soy yo el que está agradecido por tanto, por mucho. Creo que la vida me dio más de lo que merecía… Una vida llena de satisfacciones.

–¿Y proyectos tenés?

–Siempre. Pero quiero aprovechar para decir al público que aprecie más a sus propios artistas, que aplaudamos a los artistas nuestros, como hacen nuestros vecinos, como los argentinos, que trabajan seriamente, desde los más grandes como Quemil Yambay, Ricardo Flecha, Russo, los chicos de Tierra Adentro, los artistas, todos merecen que se los escuche, se los proteja y considere.

–¿Y quiénes son prioridad en tu vida?

–Yo creo que en primer lugar está Ana, mi esposa, ella edificó todo lo que tenemos porque yo estaba siempre ausente, trabajando. Luego, mi hijo y luego mis dos nietos. Sobre Ana, que además de cuidar la casa, criar el hijo y mimar a sus nietos, se ocupa de las finanzas, con este tema de la pandemia, que nos mermó mucho el trabajo, por primera vez en más de 40 años, me dijo: “Me parece que no llegamos a fin de mes” (risas). Ella es lo más importante, el pilar en el que se asienta mi vida.

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