Jack Ewing

Los planes de Deutsche Bank de retirarse de la banca de inversiones riesgosas, despedir a miles de personas y regresar a sus raíces alemanas con el tiempo podría convertirlo en un acreditante más saludable. En el corto plazo, la reforma será una considerable sangría financiera.

Esto quedó claro el 24 de julio, cuando el banco reportó una pérdida de 3.200 millones de euros (3.600 millones de dólares) de abril a junio tras restar los costos de un plan de reestructuración anunciado a principios de este mes. El plan es considerado un intento desesperado por detener una década en declive.

La pérdida, la cual fue mayor de lo que el banco había señalado a inicios de julio, enfatiza los desafíos que enfrenta Christian Sewing, el director ejecutivo del banco, en su intento por recuperar la confianza de los clientes, los inversionistas y los reguladores.

REDUCIR OPERACIONES

A principios de julio, Deutsche Bank anunció que la pérdida trimestral sería de 2.800 millones de euros. Las acciones del banco han caído más de un 90% de su máximo alcanzado en el 2007, poco antes de que comenzara la crisis bancaria mundial.

El 7 de julio, el banco, con sede en Francfort, mencionó que iba a reducir las operaciones de banca de inversión, las cuales se concentran en Nueva York y Londres, y que se enfocaría en negocios menos glamurosos y peligrosos, como ayudar a los exportadores alemanes a administrar sus transacciones financieras en el extranjero.

Como parte del plan, alrededor de 18.000 personas perderán sus trabajos, una quinta parte de la fuerza laboral, y más de 300.000 millones de dólares en activos riesgosos quedarán en cuarentena en otra división. El 24 de julio, Deutsche Bank señaló que 900 personas ya habían sido notificadas de su baja, principalmente en una división enfocada en los mercados bursátiles que ha perdido dinero y se está cerrando.

MENOS EFICIENTE

El plan es un intento por solucionar uno de los problemas más urgentes de Deutsche Bank: sus altos costos en relación con las ventas. El banco es mucho menos eficiente que rivales como ING, de los Países Bajos.

No obstante, el plan será costoso en el corto plazo. Los pagos por los despidos y otros sumarán un total de 7.400 millones de euros de aquí al final del 2022, mencionó el banco a inicios de julio. Al mismo tiempo, es evidente que los ingresos disminuirán a medida que se reduzca el banco, con lo cual se corre el riesgo de entrar en un círculo vicioso de ingresos y ganancias en declive.