Edmund Lee y Andrew Ross Sorkin

Los dueños de The National Enquirer están en conversaciones para vender el tabloide al multimillonario de California Ronald W. Burkle, de acuerdo con dos personas que cuentan con conocimiento directo de las negociaciones.

El hecho de que Burkle, un donador demócrata que tiene lazos cercanos con el ex presidente Bill Clinton, adquiera The Enquirer podría causar molestia en Washington por el cariño que el presidente Trump le tiene al tabloide, al cual ha alabado en Twitter.

Aunque los representantes de The Enquirer, propiedad de American Media Inc., están muy inmersos en sus negociaciones con Burkle, el acuerdo aún podría derrumbarse, según las dos personas con conocimiento directo del asunto, quienes hablaron con la condición de permanecer en el anonimato para describir las conversaciones privadas.

ESPECIALISTA EN COMPRA

Los representantes de Burkle no respondieron de inmediato a una solicitud para ofrecer comentarios.

Burkle se especializa en comprar empresas en peligro y venderlas para obtener una ganancia o reconstruirlas para aumentar su valor.

The Enquirer, el cual está perdiendo dinero, se convirtió en un activo inconveniente para American Media tras llamar la atención de los procuradores federales por haber ayudado a la campaña de Trump en el 2016.

Se rumora que David J. Pecker, el director ejecutivo de American Media, ayudó a la candidatura de Trump por medio de un acuerdo para comprar la historia de una modelo de Playboy que afirmó haber tenido una aventura con Trump.

ATRAPAR Y MATAR

American Media adquirió la historia por 150.000 dólares y nunca la publicó, una práctica en la industria de los tabloides conocida como “catch-and-kill” (atrapar y matar).

Burkle no desconoce la cultura agresiva de los tabloides. En el 2006, acusó a un columnista de chismes de The New York Post de haberle exigido un pago de cientos de miles de dólares para no publicar ciertos aspectos de su vida personal.

Años antes, Burkle les dijo a los investigadores federales que el detective privado de Hollywood Anthony Pellicano le había solicitado un pago de 250.000 dólares para no investigarlo.