Hangzhou – SenseTime, la empresa emergente de inteligencia artificial más valiosa del mundo, no era de las que se “arrodillan por cinco granos de arroz”, dijo Tang Xiaoou, uno de sus cofundadores, en setiembre del 2017. Sin embargo, en dos meses la orgullosa empresa, con valor de 4.500 millones de dólares, había cedido y aceptado inversiones de Alibaba, un titán chino del comercio electrónico. Para los empresarios ambiciosos, era el mismo tipo de escena sombría que Tang había descrito: “Google y Facebook delante de ti; detrás de ti, un conjunto de pequeñas empresas que piensan copiarte. Y encima de ti, tres grandes montañas”.

Esas montañas chinas son Baidu, un gigante de búsqueda en línea, Alibaba y Tencent, un titán de las redes sociales y los videojuegos, a los que colectivamente se les llama BAT. Cada vez menos empresas chinas jóvenes y prometedoras parecen capaces de escapar del alcance de sus insaciables equipos de inversión. El triunvirato de tecnología ya ha invertido, directa o indirectamente, en la mitad de las 124 empresas emergentes consideradas “unicornios” (las que tienen un valor de mil millones de dólares o más) por IT Juzi, una base de datos de empresas emergentes en Pekín. Al momento en que las empresas llegan a la marca de 5.000 millones de dólares, más del 80% tienen inversiones de BAT. Su alcance es una preocupación creciente entre los empresarios, aunque pocos lo admiten abiertamente.

De ese triunvirato, dos son grandes. Incluso después de bajas en los precios de sus acciones, Alibaba y Tencent todavía valen cerca de medio billón de dólares. En años recientes, ambos se han aventurado fuera de sus negocios principales para entrar a áreas tan variadas como las bicicletas compartidas, servicios de taxis y entrega de alimentos, y con frecuencia se han contrapuesto en el camino. Maduras y poderosas, no solo se obstruyen y se encaran implacablemente una con la otra, sino con todas las empresas que se ponen del lado del enemigo.

Tal vez esta historia suene conocida para empresas de capital de riesgo de Estados Unidos. Ahí se habla de una “zona de eliminación” alrededor de los codiciosos gigantes de la tecnología, incluyendo a Amazon, Facebook y Google, también principalmente en los productos de internet del consumidor. Pero para encontrar potencia y alcance, miremos a China.

Según McKinsey, una empresa consultora, los gigantes estadounidenses solo representan el cinco por ciento de todas las inversiones nacionales de capital riesgo, mientras que entre ellas las BATs representan cerca de la mitad de esas en China (a pesar de que las de Baidu son relativamente escasas).

Tencent tiene una cartera de 600 participaciones adquiridas durante los últimos seis años, muchas no han sido anunciadas. Hay apenas señales de grandilocuencia cuando Jack Ma, fundador de Alibaba, dice que espera ver que con el tiempo los antiguos empleados de Alibaba estén administrando 200 de las 500 principales empresas chinas.

Wen Feixiang, fundador de IT Juzi’s, dice que se ha vuelto una creencia popular que para crecer y llegar a ser un unicornio, la única opción de una empresa joven es unirse a uno de los dos bandos. Alibaba y Tencent ofrecen más que solo grandes cantidades de dinero. Sus plataformas se han vuelto irresistibles, WeChat, el servicio de mensajería instantánea de Tencent, tiene más de mil millones de usuarios. Los grandes comercios de Alibaba albergan a un millón de comerciantes. En conjunto, representan el 94 por ciento de las transacciones móviles a través de WeChat y Alipay, sus sistemas rivales de pago.

La rivalidad del duopolio también frustra la ambición de las empresas más jóvenes. Es ilustrativa la historia de Ele.me, una plataforma de entrega de alimentos fundada hace una década, cuyo nombre significa “¿Ya te dio hambre?”. Se esperaba que se convirtiera en una empresa independiente con una valuación de 20.000 millones de dólares o más. Pero en 2015, hubo una fusión que hizo que Alibaba no se sintiera segura en la entrega de alimentos. Meituan, respaldada por Alibaba, se unió con su archirrival, Dazhong Dianping, respaldada por Tencent. Poco después, Meituan-Dianping recabó 3300 millones de dólares en una etapa de financiamiento dirigida por Tencent, dándole a esta última más poder.

La respuesta de Alibaba fue descargar casi la totalidad de sus acciones en Meituan. Buscando una nueva forma de competir, Alibaba invirtió en Ele.me y en abril compró la plataforma completa, en un acuerdo que valuó a Ele.me en 9500 millones de dólares. Ahora es solo una parte del arsenal de Alibaba, una entre 60 inversiones que el gigante ha hecho desde el 2017, según un recuento de Sanford C. Bernstein, una empresa de investigación. Se ha puesto a un vicepresidente de Alibaba como su nuevo director general.

Por su parte, el gobierno de China está feliz de que sus campeones nacionales en tecnología obtengan participaciones en cientos de empresas emergentes. Poder gestionar un grupo de protagonistas privados establecido con antiguos vínculos con el Partido Comunista, con sus tentáculos en muchas empresas jóvenes, hace que toda la industria de la tecnología sea más fácil de controlar, ya sea mediante normativas de censura o dirigiendo su experiencia a los planes industriales del Estado.

Por esa razón, es poco probable que el gobierno quiera deshacer los “jardines amurallados” que han construido los gigantes alrededor de sus ofertas, en los cuales también deben operar las empresas emergentes.

Las plataformas de rápido crecimiento como Youmiao, una empresa de renta de bolsos de lujo establecida en Hangzhou (donde también está Alibaba), creen que pueden elegir entre las ofertas de inversión de los gigantes (Alibaba y Tencent la solicitaron a pocos meses del lanzamiento de Youmiao). Algunas empresas rechazan la inversión del duopolio. Lea Liu de QingCloud, una ambiciosa plataforma de computación en la nube de Pekín, dice que “si quieres ser IBM para la nube, no puedes ser una marioneta en la estrategia de tecnología de datos de un gigante”.

Muchos empresarios también acogen el reciente surgimiento de una nueva trinidad de tecnología: TMD, para Toutiao (una aplicación de noticias de Bytedance), Meituan y Didi Chuxing (un servicio de taxis). Las tres se encuentran entre las plataformas de más rápido crecimiento de China fundadas desde 2010. Meituan y Didi surgieron con el respaldo de un gigante, pero Bytedance públicamente peleó con la empresa respaldada por Alibaba, Weibo, una plataforma como Twitter que al final retiró su inversión de la combativa empresa emergente de tecnología. Desde entonces ha buscado su propio camino. “Nadie pensó que una empresa como Toutiao surgiría para competir con gigantes como Tencent y Baidu”, afirma Richard Peng, ex director de inversiones de Tencent que ahora administra Genesis Capital, una empresa de capital riesgo establecida en China.

El año pasado, Meituan estructuró su propio fondo de inversión, abriendo un nuevo canal para las empresas emergentes (a cierta distancia de Tencent). Sin duda será muy vigilada por el duopolio. Las dos empresas rara vez han estado tan atentas una de la otra, en una competencia que, según Pony Ma, de Tencent, se ha hecho “oficial en nuestro país”. Incluso ha confesado al respecto que esta no es sana. Pero los dos gigantes deben estar en guardia por otra razón: después de haber fomentado la innovación durante tanto tiempo, ahora están en riesgo de debilitarla. Ellos serían los primeros en verse afectados.