La libertad económica ha sido relegada en los países subdesarrollados a causa de sus gobiernos que impusieron el estatismo luego del mercantilismo monárquico español. Se dio más importancia a la libertad política; elegir autoridades, el libre tránsito, huelgas, conformar partidos políticos y otros sin duda importantes; pero, sin libertad económica la política carece de valor. Se perjudican en especial las masas populares, los jornaleros que se levantan temprano, trabajan, desean ahorrar e invertir y hacer lo mejor por sus familias.

La libertad económica, sin embargo, no es contraria a la libertad política, son dos caras de la misma moneda. En Paraguay sobresalió el estatismo mercantilista. El Dr. Francia, los López, Morínigo y Stroessner fueron sus artífices.

Entonces ¿qué es la libertad económica? Es la autonomía del individuo frente al poder del Estado cuando entorpece la cooperación social. Es la iniciativa de los individuos junto con la empresarial donde se arriesgan proyectos, se benefician los que con sus aciertos sirven mejor a sus semejantes y lo pagan caro los que menosprecian al consumidor.

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Aquí hay un principio de orden moral. La responsabilidad por los propios actos ocurre cuando las personas interactúan libremente en los mercados abiertos sin privilegios para nadie. ¿Es posible elevar la libertad económica a un nivel nunca antes visto en nuestra historia? Si dudas que sí. Requerimos para ello que el Estado se deje de entrometer en los asuntos que las personas pueden llevar a cabo sin coerción alguna, con menos impuestos, menos endeudamientos, menos trabas y burocracia.

La mejor muestra de que la libertad además de ser un valor moral también funciona está en escudriñar lo que nuestro mundo ha experimentado. Un cambio nunca antes visto en la historia. Durante miles de años los privilegios de las castas, monarquías absolutistas y del feudalismo hacían vivir a las masas en la pobreza, sometidas a enfermedades e injusticias de poderosos.

Hace 200 años, sin embargo, hubo un cambio. El ingreso promedio creció hasta el 1000 por ciento, y en los últimos 100 años hemos creado más riqueza, mejores condiciones de vida para todos, aumentando la expectativa de vida más que en los anteriores mil años.

Los países fueron creciendo al punto que la libertad económica y política no se limitó a los que lograron su portentoso desarrollo, sino también llegó a los países subdesarrollados.

A naciones como los Estados Unidos de América les tomó casi cien años volverse desarrollado, pero países como Corea del Sur, Singapur, Hong Kong, Taiwan y otros les llevó solo 30 años conseguir el progreso no solo material sino también educativo, con un capital humano de alta calidad. ¿Cómo sucedió esto? La libertad es la respuesta y la económica es su correspondiente explicación mediante empresarios, pensadores e innovadores, con ideas para producir y comercializar cosas nuevas a más calidad y bajo precio en beneficio de todos y en especial para las masas populares.

(*) Presidente del Centro de Estudios Sociales (CES). Miembro del Foro de Madrid. Autor de los libros “Gobierno, justicia y libre mercado”, “Cartas sobre el liberalismo”, “La acreditación universitaria en Paraguay, sus defectos y virtudes”, y otros como el recientemente publicado “Ensayos sobre la libertad y la República”.

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