• Por Felipe Goroso S.
  • Columnista político

En tiempo récord se promulgó la ley que autoriza al Instituto de Previsión Social a sacar créditos para pagar deudas que tiene con proveedores que rondan los 230 millones de dólares. Los proveedores tienen todo el derecho a reclamar el pago de productos o servicios que ya hayan sido efectivamente proveídos, de hecho, lo están haciendo y es absolutamente esperable que suceda. El problema no está ahí.

Uno de los principales problemas son las enormes dudas que se generan al respecto del proyecto y sobre todo el casi nulo diálogo que ha habido en la sociedad al respecto de este, y sin diálogo obviamente menos podría pedirse que se construya algún consenso. Esa es una de las características que han marcado a fuego a esta administración, plantear iniciativas sin el arropado de una estrategia comunicacional. La comunicación gubernamental tiene como objetivo primario la generación de consensos para que los gobiernos puedan implementar sus políticas, de lo contrario, lo que se forjan son crisis, una seguidilla de ellas. Una tras otra, si tienen dudas, miren en el espejo retrovisor los últimos cuatro años.

Otro punto que es imposible de obviar es el hecho que el planteamiento se hace a tan solo unos días de las elecciones internas. Esa coincidencia contribuye poco y nada a los consensos. La semana pasada el Presidente de la República dio una extensa entrevista a un medio del departamento de Alto Paraná, en una parte afirma que él es de los que prefiere respetar a quien sea su sucesor en el sentido de no asumir compromisos que, por su importancia y profundidad, pudieran afectar a la siguiente administración. Tal vez algunos lo consideren poco viable, pero en algún punto se esperaba que esta hubiese sido la visión que predomine a la hora de un punto tan vital como lo es el Instituto de Previsión Social. Porque en el fondo ese es otro de los problemas, que el proyecto de ley modifica las reglas de juego sobre una de las áreas que sin duda deberán ser parte de las agendas del gobierno que asuma en el 2023: el modelo de seguridad social que pretendemos los paraguayos.

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Y si hay un área en la cual es imperioso transmitir certezas y certidumbres es la actualidad y el futuro de la seguridad social. Todo lo que rodea al tema hace a la conversación de una mesa familiar, jubilación, medicamentos, salud, turnos que no llegan en tiempo ni en forma, pasillos que en vez de ser de espera se convierten en improvisadas salas de internación, el monopolio de un modelo que no da alternativas, los temores de quedarse sin una jubilación para la que empleadores y empleados aportaron. Son factores que no se deberían minimizar.

La política, esa mala palabra que empieza con “p” y termina con “a”, nos está mostrando la relevancia que tiene para los gobiernos optar por el camino de los consensos antes que la confrontación y el disenso. Se espera que la próxima administración tome nota, que sea un aprendizaje y sobre todo que sea distinto.

Etiquetas: #IPS#problemas

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