• Por Jorge Torres Romero
  • Columnista

El descarado abuso de algunas empresas farmacéuticas no se puede reducir nomás al criterio comercial de la “oferta y la demanda”. En una situación como esta, plena pandemia del coronavirus, ya se trata de una cuestión de humanidad, no de oportunismos para hacer negocios.

Lo más inédito fue la respuesta de la Secretaría de Defensa del Consumidor y el Usuario (Sedeco) a una consulta ciudadana sobre los abusos en los precios del alcohol en gel, tapabocas y guantes por parte de algunas farmacias. “Buen día, según la Constitución Nacional en el país contamos con la economía de libre mercado; es decir, predomina la oferta y demanda. No existe regulación de precios”. Menos mal que defienden al consumidor y al usuario.

El senador Sergio Godoy retrucó esta infeliz respuesta de la siguiente manera: “Falso, el libre mercado consagrado en el Art. 107 de la Constitución NO es ilimitado, tiene limitantes propias del Estado social de derecho que vela por la calidad de vida de sus habitantes y centra el accionar estatal en la dignidad humana. Sí existe regulación de precios”.

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Godoy expone la Ley 1.119 que regula, entre otros, el régimen de precios de productos de uso y aplicación en medicina humana; en el que se establecen coeficientes diferenciados para fijar los precios (arts. 1 y 38). Además, invoca el Decreto N° 20.996/98 que establece procedimientos para la fijación de precios.

En el sector público, o sea en las compras que debe realizar el Ministerio de Salud, se encontraron con la misma situación. Tapabocas que antes ofrecían a G. 4 mil, ahora están a G. 25 mil cada uno. Tuvo un aumento del 625%. El director de Contrataciones Públicas anunció que tienen la manera de determinar la trazabilidad del origen de producto y aplicar las sanciones correspondientes a los proveedores que abusan con los precios.

Desde el Ministerio de Industria y Comercio (MIC) también puntualizaron que ante los abusos de precios identificaron a los proveedores porque las cámaras de farmacias quisieron tirar el fardo a sus proveedores, y se corroboró que estos vendían a precio normal. O sea, más claro agua.

Menos mal, el Ministerio de Salud reaccionó y dio a conocer los precios referenciales de los productos básicos (alcohol en gel, tapabocas y guantes) a fin de que la ciudadanía no sea estafada por estos oportunistas y aprovechadores.

Ojalá superemos, lo más rápido posible, esta crisis sanitaria, que en gran medida depende de nosotros, evitar salir de la casa en cuanto se pueda. No existe otra fórmula. Y cuando superemos esto, espero que los dueños de las grandes farmacias no comiencen a llorar cuando los ciudadanos compramos pañales de Clorinda y a quienes fácilmente podríamos responder: “la oferta y la demanda, señores”. Puedo estar equivocado, pero es lo que pienso.

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